Necrológicas
EDITORIAL

Ebrios al volante

Por José Lara martes 16 de enero del 2018

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El excesivo consumo de alcohol continúa enviando señales preocupantes a la comunidad y sus autoridades.
Este domingo, a las 11 horas, un chofer que no conseguía sostenerse en pie debido a su alta ingesta alcohólica, no respetó el derecho preferente de paso de una camioneta, impactando con ésta y dejando lesionado a su conductor.
Pese al endurecimiento de las penas, los estudios reflejan que la persistencia del consumo de bebidas alcohólicas a lo largo de la vida resulta más prolongada que la de otras drogas.
Mientras tanto, los informes del Servicio Médico Legal dan cuenta de elevados índices de alcohol en los conductores detenidos por Carabineros.
No existe conciencia del delito que se comete ni de los riesgos de causar daños en las personas y en las cosas, tanto propias como de terceros.
El consumo excesivo, como se sabe, deriva en una enfermedad que trastorna la vida de las personas tanto en su ambiente de trabajo como en su hogar. Pero, pone en riesgo la integridad de los demás cuando un ebrio se pone tras un volante.
Numerosos son los esfuerzos comunicacionales destinados a prevenir esta conducta. Difícil resulta medir los resultados de las campañas emprendidas para apuntar a la prevención, que es el factor fundamental al que hay que atacar. Ciertamente, el control que puede ejercer la policía uniformada resulta necesario pero no se puede pretender que el problema sea atacado sólo por esta vía ya que un exceso de fiscalización resultaría injusto e intolerable para la mayoría de la comunidad que conduce respetando las normas vigentes.
Aún así, la labor selectiva que realiza la institución policial arroja sus frutos y permite sacar de la circulación a un elevado número de conductores que, luego, son puestos a disposición de los tribunales.
El autocontrol debe quedar incorporado como un factor cultural. Y a ello debe apuntar el aspecto preventivo.