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EDITORIAL

Educación intercultural: la diversidad como un valor

El Día Nacional de los Pueblos Indígenas fue instituido en 1998 y se conmemora, desde ese entonces, el 24 de junio, día en que se celebra el We Tripantu, que en mapudungun significa “nueva salida del sol”.
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Por La Prensa Austral domingo 28 de junio del 2015
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El Día Nacional de los Pueblos Indígenas fue instituido en 1998 y se conmemora, desde ese entonces, el 24 de junio, día en que se celebra el We Tripantu, que en mapudungun significa “nueva salida del sol”.

Otros pueblos originarios también tienen, a propósito del solsticio de invierno, esta fiesta.

Por ello, se llevaron a efecto diversas celebraciones y el ámbito escolar fue uno de los escenarios en que se buscó aprender de las culturas originarias.

Sin embargo, para observadores incultos lo realizado en numerosos establecimientos no fue más que un ejercicio simpático, al cual no le confieren mayor trascendencia. No fueron pocas las oportunidades en que se escucharon expresiones como: “¡Qué bonito disfraz!”, cuando niños y niñas mapuches o de otras etnias llegaron a sus aulas usando sus vestimentas típicas.

Esto lleva a pensar en qué forma se puede, en una sociedad diversa y globalizada, avanzar hacia una valoración creciente de otras culturas.

Como una forma de dar respuesta a tal desafío, el Ministerio de Educación estableció en 1996 el Programa de Educación Intercultural Bilingüe, destinado a que todos los estudiantes tengan igual oportunidad de conocer la lengua y las costumbres de los pueblos indígenas de Chile.

Al contrario de lo que se puede pensar, no se trata de que una minoría étnica aprenda su idioma, sino que en los planes de estudio se tenga como objetivo fundamental que todos los alumnos conozcan las diversas culturas de nuestro país.

En 2009, se inició, entonces, el proceso de elaboración de programas de estudio para los idiomas aymará, quechua, mapudungun y Rapa Nui.

Esto, claramente, es un avance y en Magallanes también se debería exigir que nuestros niños y niñas tenga la experiencia enriquecedora de conocer a los indígenas que habitaron estas tierras y aprendan de su lengua, su cosmovisión y sus costumbres.

Si bien aún dista mucho por hacer en el campo de la educación intercultural, se deben valorar estos primeros pasos, pues en Chile se requiere en forma urgente fomentar y avanzar hacia una sociedad más inclusiva y tolerante.

Los vínculos entre grupos culturales disímiles demandan un cambio de actitud y mayor flexibilidad. Ello sólo será posible cuando se entienda que la diversidad es un valor que enriquece.