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EDITORIAL

El drama sanitario por la turbiedad del agua

Por La Prensa Austral lunes 18 de febrero del 2019

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Una semana se cumple hoy desde que una maquinaria pesada dañó una matriz de agua potable, cuyo problema de turbiedad en el vital suministro persistía, al menos, hasta ayer, para varios hogares del sector norte de Punta Arenas, obligando a la empresa sanitaria a establecer cinco puntos de distribución de agua potable.

Este imprevisto ha provocado una sensación amarga en nuestra comunidad debido a todos los inconvenientes que esta emergencia acarrea al interior del seno familiar.

El agua es un bien de primera necesidad, esencial para el ser humano, por lo que cualquier interrupción del servicio genera un serio impacto sanitario, el mismo el que han debido soportar miles de vecinos en estos días.

Esto también ha generado un trastorno para el comercio, especialmente para los locales que expenden alimentos, algunos de los cuales fueron afectados por una medida de cierre decretada por la autoridad sanitaria, con un detrimento económico que seguramente están siendo calculados por los comerciantes damnificados para pasarle la cuenta a quien corresponda.

Frente a esta contingencia, la Superintendencia de Servicios Sanitarios, cuya misión es velar porque la población urbana abastecida por las empresas de agua potable brinden un óptimo servicio, puso en marcha una investigación que persigue justamente establecer responsabilidades.

Lo cierto es que hay vecinos y comerciantes que se vieron expuestos al riesgo sanitario que implica el desenvolvimiento de la actividad diaria con escasez de agua o con turbiedad y que debieron soportar, además, las molestias inherentes a la situación, quienes demandan la actuación de los órganos del Estado para arbitrar las medidas ante un escenario como el descrito, y también de la propia empresa responsable de llevar el suministro de agua hasta los hogares, que a una semana del percance, no ha sido capaz de normalizar el servicio.