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EDITORIAL

Empeoramiento de capacidad de respuesta de Urgencias

Por La Prensa Austral martes 22 de enero del 2019

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La subsecretaría de Redes Asistenciales elaboró un informe que da cuenta de la forma en que están operando las salas de Urgencia de los hospitales públicos en el país, el cual estableció que el 26,6% de los pacientes que recibieron la indicación médica de ser hospitalizados durante el año pasado tardaron más de doce horas en ser ingresados a una cama definitiva para recibir el tratamiento pertinente.

Esto quiere decir que más de 72 mil 300 personas fueron afectadas en todo el país por esta excesiva tardanza.

Al cruzar los datos de 2018 con los de años anteriores, se observa que, a diferencia de lo que se podría desear, ha aumentado el porcentaje de personas que deben esperar más de doce horas antes de ser hospitalizadas.

En 2015, el 20,9% de los pacientes de urgencias debía esperar más de medio día; en 2016, la tasa subió a 22,5%; y en 2017, fue de 21,15%.

Estos datos tienen como agravante que pueden tener un impacto negativo sobre la salud y/o recuperación del paciente, toda vez que el no contar con una atención oportuna puede complicar más su afección. Tal tardanza, entonces, tiene consecuencias en las personas y también importa un mayor costo para el sistema de salud al tener que hacerse cargo de una situación más compleja.

Las estadísticas auguran que el cuadro no tendrá una fácil resolución, ya que está creciendo la demanda en el sector público de salud. Sólo entre enero y septiembre del año pasado se registraron 6,4 millones de consultas, lo que representó un incremento del 8,8% respecto de 2017.

Igualmente, el sistema público tiene 26 mil 756 camas, lo que representa una tasa de 2,14 camas por cada mil habitantes, la mitad del promedio de 4,68 de los países de la Ocde.

Claramente, estamos enfrentando una merma en la capacidad de respuesta en las salas de Urgencia y en el sistema, en general. El déficit de camas y de profesionales se soluciona con mayor inversión, pero también se requiere una organización más eficiente para encarar las emergencias.