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EDITORIAL

Ex centro de Torturas: ¿Sitio de Memoria o Museo?

Por La Prensa Austral miércoles 15 de agosto del 2018

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El fin de semana tuvo lugar en Punta Arenas la primera charla del ciclo “Diálogos de Memoria”, inserto en el proyecto “Cartografía de sitios de memoria utilizados como Centros de Detención y Tortura durante la dictadura cívico militar en la Región de Magallanes”.

En esta ciudad, el recinto más emblemático en materia de tortura en los inicios del gobierno militar, sin duda lo constituye la Casa de los Derechos Humanos de Avenida Colón 636, que esconde dolorosas y horrorosas historias.

Consigna el Informe Valech que fue este el principal centro de torturas e interrogatorios de hombres y mujeres de Magallanes y sede del Servicio de Inteligencia Militar en la región.

El recinto, que por largos años estuvo en manos de la Armada, fue traspasado al gobierno regional y en mayo de 2016 se convirtió en Monumento Nacional.

En la charla ofrecida el fin de semana por la antropóloga de la Universidad de Chile, Loreto López, se dio la instancia para debatir -entre los asistentes- sobre el nivel de intervención que debe realizarse en la Casa de los DD.HH., donde en opinión de la experta, no es recomendable transformar un sitio histórico, pues de ser así, un espacio, que es prueba y vestigio de un triste pasado, empezaría a perder su valor.

Lo anterior, en directa alusión al proyecto de restauración del recinto propiciado por la Municipalidad de Punta Arenas, cuyo financiamiento está asegurado a través del Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas.

Es sabido que el plan de recuperación del inmueble propiedad de Bienes Nacionales, se encuentra en una etapa de definición, donde las organizaciones de DD.HH. discuten el mejor destino para este edificio construido el año 1936, como casa de la familia del arquitecto francés Antonio Beaulier.

Si bien el proceso de licitación del diseño de la obra se lo adjudicó el arquitecto y ex preso político Miguel Lawner, el debate deberá arrojar luces sobre las verdaderas aspiraciones de quienes sufrieron violaciones a los derechos humanos, donde un sitio de memoria pareciera ser que se acomodaría a las pretensiones de los ex presos políticos, desechando la idea de un museo.

Y, es que habría consenso de preservar la realidad histórica de este espacio, que expresa los acontecimientos que allí ocurrieron.

En ese sentido, vale considerar que los ex centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, son valiosos como sitios de memoria, y su recuperación supone enfrentar el pasado de una manera directa e inequívoca, a través de un mensaje ético que anima su acción en el presente.