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EDITORIAL

Falta cultura de donación de órganos

Por La Prensa Austral domingo 16 de febrero del 2020

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Cómo hacer del dolor, una experiencia de vida. Ese es el aprendizaje que debe estar detrás de la decisión de donar los órganos de un ser querido cuando éste fallece, a fin de que se pueda ayudar a otras personas que lo requieren y que, en no pocos casos, llevan esperando años.

Como sociedad, aún no hemos asumido cuán importante es la donación de órganos como acto voluntario con el cual se puede salvar y/o mejorar la vida de otras personas.

A mitad de semana, una familia magallánica nos dio una tremenda lección al hacer noticia cuando, en medio de la penosa pérdida de un hijo, dio su consentimiento para que varios de sus órganos fueran trasladados a Santiago.

Cabe hacer notar que fue el propio Hospital Clínico el que remarcó que este procuramiento fue el primero multiorgánico que se registró en los últimos tres años.

Las campañas nacionales han tenido un efecto relativo. Según se ha informado, 2019 fue un año récord en trasplantes, pero también fue uno con alto porcentaje de negativas por parte de familiares a donar los órganos de sus seres fallecidos.

Cuando una persona cumple la mayoría de edad, pasa a ser parte, en forma automática, del registro de donantes de órganos, según la ley chilena. Empero, en el último paso del procuramiento se requiere la venia familiar.

Informes del Ministerio de Salud indican que el año pasado el 59% de las familias se negó a que los órganos de un pariente que era un potencial donante fueran utilizados. Es la cifra más alta en las últimas dos décadas.

El promedio mundial de negativa familiar es de 40% y el porcentaje de rechazo tan elevado que mantiene Chile es la principal causa por la que nuestro país exhibe una de las tasas de donación más bajas a nivel mundial: 10,4 por millón de habitantes.

Esta tasa debe ser elevada, al menos, a 20 donantes por millón de habitantes. Se trata de una gran tarea en la que todos podemos aportar. Donar es un acto altruista y gratuito, a través del cual las familias pueden convertir su pérdida en vida y alegría para otras personas.