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EDITORIAL

Financiamiento de la educación pública

Por La Prensa Austral miércoles 11 de julio del 2018

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Mientras en Punta Arenas sigue la “toma feminista” que lleva más de un mes y que mantiene a la principal casa de estudios superiores sin actividades académicas, en el Congreso se ha retomado el debate sobre los desafíos de la educación pública y, en particular, sobre el financiamiento de ésta.

En la comisión de Educación del Senado se escucharon los puntos de vista de los representantes de dicha cartera y del Ministerio de Hacienda, quienes entregaron mayores antecedentes sobre el proyecto que está en primer trámite parlamentario, que crea un nuevo sistema de financiamiento solidario para estudiantes de enseñanza superior.

Actualmente, coexisten dos sistemas de créditos, el Crédito con Garantía Estatal (Cae) y el Fondo Solidario de Crédito Universitario (FSCU). Para el Ejecutivo, la primera necesidad es unificarlos y eliminar el trato preferente hacia los estudiantes de ciertas instituciones. Ello, sobre la base de que el 27% de los alumnos asiste a instituciones del Cruch y sólo ellos pueden acceder al FSCU, mientras que para el resto sólo queda como alternativa el Cae.

Pero, la propuesta gubernamental contó inmediatamente con detractores, como la propia presidenta de la referida comisión parlamentaria, Yasna Provoste, quien dijo que le llamó la atención que el proyecto que propone terminar con el Cae haya incorporado a estudiantes del Fondo Solidario empeorando sus condiciones.

También se acusó que la iniciativa  gubernamental resulta discriminatoria hacia las estudiantes, pues profundiza las desigualdades al establecer condiciones distintas para las alumnas embarazadas.

Importante es establecer que el proyecto que se comenta tiene que ser estudiado en profundidad y que éste tiene que ser promulgado sólo si establece reglas igualitarias para hombres y mujeres y entrega garantías para que aquellos estudiantes de buen rendimiento puedan acceder a la enseñanza superior independiente de la situación socioeconómica de sus familias.

Se debe, por ende, dejar atrás las cargas y acentos ideológicos respecto del lucro, la gratuidad y los sectores sociales que sí o no deben acceder a una enseñanza universitaria.