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EDITORIAL

Internet y redes sociales: engaños y abusos

Por La Prensa Austral martes 24 de julio del 2018
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El mundo del Internet y de las redes sociales tiene sus bondades, pero también está repleto de posibilidades de sufrir malas experiencias y deja a sus usuarios a un tris de ser víctimas de diversos abusos y delitos, si es que carecen de todas las herramientas para prevenir y detectar aquello.

Una de las situaciones que resulta preocupante es que, pese a diversos controles, los menores pueden acceder a un cúmulo infinito de información, quedando expuestos -por la natural curiosidad del ser humano- a noticias falsas (fake news) y a contenidos que, muchas veces, pueden no ser apropiados. Estas experiencias pueden resultar perturbadoras o inducir a los niños y a los adolescentes a conductas impropias de su edad y/o a caer presa de redes de pornografía infantil y trata de personas.

Otro asunto que preocupa es que los niños y los jóvenes pueden entrar en contacto con extraños que simulan ser personas agradables y, en varios casos, terminar siendo seducidos por ellas. Ya son miles los reportes de menores que han sido invitados a enviar fotografías de ellos mismos en poses y vestimenta de clara connotación sexual.

Es difícil para un menor, que busca conocer el mundo y que quiere ser admitido y querido, discriminar si está relacionándose con un par o si detrás de un perfil ficticio se está involucrando con una persona mayor, un depravado o un criminal.

En días pasados, causó revuelo la noticia local de una muchacha de 13 años que fue contactada por un hombre mayor a través de una página de Internet y que terminó sufriendo una violación impropia.

El Servicio Nacional de Menores (Sename) reiteró el llamado a las familias para que hablen con sus hijos y los prevengan de estos peligros, así como que mantengan un mayor control respecto de las páginas a las que acceden y con qué personas se están relacionando a través de las redes sociales.

Este es, sin duda, un tema que requiere ser abordado como sociedad, debiendo reforzarse estos mensajes en los colegios y al interior de cada familia. Además, se requieren mayores resguardos legales y especialización de las policías para prevenir y perseguir tales situaciones.