Necrológicas
EDITORIAL

La amenaza de las especies exóticas

Por La Prensa Austral viernes 27 de abril del 2018

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La mayor riqueza que tiene la Región de Magallanes y Antártica Chilena es su patrimonio natural. Se calcula que el 60% de la superficie regional está protegida bajo la categoría de parque nacional y además hay vastos sectores catalogados de reservas, incluidas las áreas marinas protegidas.

Sin embargo, hay zonas que están bajo la amenaza no sólo de la actividad humana y productiva, sino de especies exóticas invasoras, las que, al no tener depredadores naturales, siguen reproduciéndose y afectando dramáticamente su entorno.

El caso emblemático es el del castor, que está estresando el bosque nativo en Tierra del Fuego, transformándose en un problema mayúsculo que, pese a diversos programas en marcha, no ha encontrado solución.

La Reserva de la Biósfera de Cabo de Hornos es otra gran área protegida que, pese a tal calificación y a la importancia mundial que le dio Unesco al entregarle tal categoría, también está enfrentando el impacto de varios animales introducidos. Uno de ellos es el visón que tanto allí como en la zona del Parque Karukinka ha cambiado su conducta y está acechando a otras especies y afectando la reproducción de éstas.

Desde el Instituto de Ecología y Biodiversidad, se alertó, además, que la ‘chaqueta amarilla’ es otra pequeña especie foránea que está impactando en el área. Cabe remarcar que esta avispa está considerada como una de las cien especies invasoras más dañinas del planeta.

La tenencia irresponsable de mascotas también ha generado otro problema, el de los animales asilvestrados, como perros y gatos que se han transformado en depredadores, competidores y transmisores de enfermedades para la fauna nativa silvestre.

Por ello, es importante el esfuerzo que están realizando diversos centros de investigación para catastrar estas especies y medir el impacto que están teniendo, pero también es obvio que, a nivel gubernamental, no se ha comprendido cabalmente cuán relevante es que haya programas permanentes, con presupuestos definidos, para recabar la información necesaria que permita diseñar programas efectivos de control o erradicación de estas especies exóticas y asilvestradas.