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EDITORIAL

La apuesta del gobierno de Piñera por el ingeniero forestal José Fernández

Por La Prensa Austral jueves 14 de febrero del 2019

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Tal cual lo vino sosteniendo este diario en las últimas semanas, la salida de la intendenta María Teresa Castañón era una decisión que se arrastraba de la visita del Presidente Piñera a Magallanes desde mediados de enero y que sólo restaba oficializar con la firma del decreto respectivo, lo que se cumplió en la tarde de este martes.

Ciertamente era una “crónica de una muerte anunciada”. Y, es que al cabo de siete meses de gestión, su evaluación no fue de las mejores, al carecer esencialmente de apoyo político, arreciando con ello los cuestionamientos.

El cambio era tremendamente necesario, siendo natural que un gobierno haga ajustes, aunque al final la remoción de un intendente le pasa la cuenta a la propia región, que no encuentra su camino definitivo de despegue por esta suerte de improvisación a la que se ha visto expuesto Magallanes desde la instalación del segundo mandato de Sebastián Piñera.

En su reemplazo fue nombrado el ingeniero forestal José Fernández Dübrock, ex seremi de Agricultura, quien se convierte en el tercer jefe de gobierno regional en menos de un año de la actual administración.

Era el nombre que venía sonando con fuerza en los últimos días como sucesor de Castañón, por lo que su designación no constituyó una gran sorpresa.

En lo inmediato recibió el beneplácito de ambos senadores por Magallanes, respecto de quien señalaron tener la mejor impresión profesional y personal, con un mayor manejo en los temas públicos y regionales.

El gobierno central apuesta porque Fernández Dübrock tenga una mayor sintonía política que le permita liderar el vilipendiado Plan Magallanes y sacar adelante los proyectos de desarrollo. La expectativa es que el nuevo intendente lo hará mejor.

El cargo de primera autoridad regional impone una alta dosis de ejecutividad, pues a este gobierno le restan tres años, transcurso en el cual, además, corresponde la elección de los gobernadores regionales. Por lo mismo, ello impone aplicar otro ritmo de trabajo que tendrá que traducirse en tomas de decisiones rápidas y en permanente contacto con el gobierno central.

En este escenario, es absolutamente indispensable que sea una autoridad con capacidad de dialogar y ser escuchada en los más altos niveles políticos, tanto en el plano Ejecutivo como en el ámbito Legislativo.

La experiencia señala que la persona llamada a ostentar el alto cargo, debe estar por encima de las divisiones o rencores partidarios que han primado fuertemente durante la actual administración.