Necrológicas
  • María Bernilda Díaz Oyarzo
EDITORIAL

La apuesta por el futuro regional

Por La Prensa Austral domingo 25 de noviembre del 2018
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Qué hacer con el edificio del antiguo hospital regional ha sido el dolor de cabeza de cuatro gobiernos regionales desde que se firmara, en las postrimerías de la administración de Ricardo Lagos el histórico convenio de programación entre el Ejecutivo magallánico y el Ministerio de Salud.

Parece insólito que haya pasado más de una década sin que este problema se haya podido resolver. Pero, un reciente artículo publicado en el diario El Mercurio dio cuenta que situaciones similares y obras emblemáticas siguen sin ejecutarse a lo largo de todo el país.

En tal nota se afirma que hasta 97 años de atraso tienen obras de infraestructura pública entre Arica y Magallanes, si se toma en cuenta que, con planos firmados y autorizados por el célebre arquitecto español Antonio Gaudí, generaciones de  rancagüinos siguen esperando que se construya una réplica de la Capilla Asunción de la Catedral de la Sagrada Familia de Barcelona.

En este listado de obras y anhelos añosos se incorporó al Centro Antártico Internacional, que ya cuenta con un diseño, pero que, según este gobierno, su presupuesto se elevó a US$84 millones y, siendo así, resulta inabordable desde la esfera pública. La intendenta ha asegurado que la única forma de llevarlo a cabo sería con una alianza con el sector privado.

Como este centro, Magallanes sigue esperando que haya voluntad política para emprender otras obras que resultan capitales para su desarrollo. Sin embargo, la excesiva burocracia, el ánimo de algunos gobiernos de iniciar su gestión con un afán “refundacional”, la incompetencia de ciertos organismos técnicos y el populismo están frenando su despegue.

En el caso magallánico, las arcas regionales -abultadas por el Fondema y el ingreso de otros fondos provenientes de la actividad minera y de las operaciones del casino y la concesión de la Zona Franca- han subsidiado en demasía la inversión sectorial.

Sin dejar de preocuparse por el bienestar social, una autoridad con liderazgo tiene que apostar por materializar inversiones de envergadura pensando en los próximos 50 ó 100 años.