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EDITORIAL

La crisis de la Democracia Cristiana

Por La Prensa Austral domingo 4 de febrero del 2018
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Desde el triunfo de Sebastián Piñera en segunda vuelta, los partidos de la Nueva Mayoría y del Frente Amplio han entregado sus interpretaciones de lo sucedido en los pasados comicios, los cuales dejaron con un gusto amargo a los primeros y con cifradas esperanzas respecto de una próxima votación presidencial, a los segundos.
Sin embargo, de todos los referentes el único que se ha atrevido a iniciar un examen más exhaustivo de lo acontecido ha sido la Democracia Cristiana, partido que sufrió un tremendo revés y que pareció desarmarse tras la estrepitosa debacle electoral que vivió de la mano de Carolina Goic, como carta presidencial propia.
Aunque algunos militantes y parlamentarios prefieren desdramatizar el momento por el cual está pasando la DC, lo cierto es que el propio ministro del Interior, Mario Fernández, ha sido franco en admitir que hoy la colectividad enfrenta, lisa y llanamente, una crisis de magnitud, pues ésta surca todo el espectro posible.
En efecto, la Democracia Cristiana cruza por una profunda crisis doctrinaria, programática, de liderazgos y de convivencia, con militantes señeros ya renunciados y con otros tantos emblemáticos anunciando que meditan y que podrían dar por terminada su longeva vida política en el falangismo.
Hay algunas definiciones hechas, a raíz de la segunda vuelta presidencial, como que la DC tiene su domicilio político en la centro-izquierda. Empero, en la derecha hay muchos que siguen anhelando que buena parte de esta militancia se arrime a tal sector político. En el otro extremo, se aboga por alianzas políticas con referentes progresistas para enfrentar al gobierno de Piñera.
Entre estos vaivenes y dimes y diretes, es insostenible negar que la DC está en crisis, pero lo lógico es que un partido que ha sido tan capital en la historia nacional y la construcción del Chile democrático ponga paños fríos y, en su autoexamen, bregue por mantener con fuerza su propia identidad.