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EDITORIAL

La demanda social por la meritocracia

La primera parte del informe dado a conocer recientemente por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes) sostuvo que en todos los niveles de la sociedad chilena reina la desconfianza. De la mano, resalta la falta de credibilidad de la que gozan los partidos políticos, el Congreso, los tribunales, el gobierno y los bancos.
[…]

Por La Prensa Austral miércoles 17 de junio del 2015

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La primera parte del informe dado a conocer recientemente por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes) sostuvo que en todos los niveles de la sociedad chilena reina la desconfianza. De la mano, resalta la falta de credibilidad de la que gozan los partidos políticos, el Congreso, los tribunales, el gobierno y los bancos.

Ahora, entregó la segunda parte de tal trabajo -realizado por un conjunto de economistas, cientistas políticos, sociólogos y psicólogos de las universidades Católica, de Chile, Diego Portales y Adolfo Ibáñez- que se relaciona con la percepción que tienen las personas sobre la movilidad social y qué niveles de desigualdad son considerados justos por las personas.

Parte de la información base es que el 93% de los consultados estima que la educación es esencial o, al menos, importante para surgir.

Esto, si bien la enseñanza no asegura la movilidad respecto de la ocupación o los ingresos.

Destaca así una fuerte creencia en la llamada meritocracia, lo cual, sin embargo, se contradice con la opinión de que ésta no siempre funciona.

Sobre esto, los encargados del estudio acotan que la percepción ciudadana es que el chileno común y corriente tiene que esforzarse, pero que, por otro lado, resulta claro para ellos que a los hijos de los que les va bien les va a ir bien siempre, sin importar cuánto se esfuercen o no.

Más del 90% de los encuestados concuerda con que la desigualdad no se mide sólo en acceso a oportunidades, sino que está ligada a las grandes diferencias salariales.

La conclusión desalentadora es que crece la conciencia de precariedad social. No obstante, lo interesante del estudio y que deben tener en cuenta quienes están en las esferas de poder y de decisión -por ende, que tienen la posibilidad cierta de imprimir cambios- es que los chilenos, aunque toleran la gran desigualdad en los salarios, ansían que ella se vaya estrechando y que sea realmente la meritocracia el elemento más determinante a la hora de la promoción sociolaboral.