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EDITORIAL

La exclusión de Magallanes de la visita papal

Por La Prensa Austral viernes 11 de agosto del 2017

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Hace poco más de 30 años, el Papa Juan Pablo II visitó Chile, evento histórico que tuvo un gran impacto en la vida del país. Primero, porque se trató de la primera visita de un Pontífice a territorio chileno; y segundo, porque se dio en el contexto del régimen militar y del proceso de recuperación de la democracia que impulsaron diversos actores políticos, sociales y religiosos.
Ahora, el país se prepara nuevamente para recibir al máximo representante de la Iglesia Católica. Si bien no son comparables las épocas, igualmente esta visita ha generado alto interés y ahora existe una sensación de mayor cercanía con el líder religioso, pues este Sumo Sacerdote es un argentino que llegó a tomar el báculo y vestir la sotana blanca y la mitra papal.
Según lo programado, el Papa Francisco pisará suelo nacional entre el 16 y el 18 de enero del próximo año y se considera la realización de tres misas masivas en Santiago, Temuco e Iquique.
Aunque cabe alegrarse por la feligresía que podrá asistir a dichos encuentros y otros actos públicos, también se puede cuestionar que no se haya considerado su traslado a una zona que tanto le debe, pues -más allá de las cuestiones confesionales- la diplomacia vaticana fue relevante para evitar la guerra entre Chile y Argentina. Está aún muy presente en el recuerdo y el corazón de los magallánicos la mediación papal que encabezó el Cardenal Antonio Samoré en el conflicto del Beagle en 1978, la cual concluyó con el Tratado de Paz y Amistad de 1984.
En abril de 1987, los magallánicos vivenciaron la llegada de Juan Pablo II a este confín. Seguramente, muchos fieles harán ahora un esfuerzo por viajar a algunas de las ciudades escogidas para esta visita.
Empero, de cara a la celebración de los 500 años del descubrimiento del estrecho de Magallanes por los europeos, habría sido no sólo interesante, sino deseable que el gobierno central hubiera respaldado que, en el marco de tal ocasión, el Papa Francisco hubiera llegado a estas lejanías para realzar los actos conmemorativos.