Necrológicas
  • Julio Sebastián Calderón Maclean
EDITORIAL

La necesaria solidaridad

Sin aspavientos -tal y como el consejo de Jesús a quienes quieren tener un acto de caridad o dedicarse a atender y cubrir las necesidades de otros-, se llevó a cabo la celebración del Día Nacional de la Solidaridad.
[…]

Por La Prensa Austral viernes 21 de agosto del 2015

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Sin aspavientos -tal y como el consejo de Jesús a quienes quieren tener un acto de caridad o dedicarse a atender y cubrir las necesidades de otros-, se llevó a cabo la celebración del Día Nacional de la Solidaridad.
Esta efeméride se estableció el 18 de agosto, en recuerdo del fallecimiento del Padre Alberto Hurtado, conocido hombre católico que interpeló a la gente de su tiempo respecto del verdadero amor a Dios, el cual no se concibe ni es fidedigno si no conlleva cariño, respeto y cuidado por el prójimo.
El padre Hurtado fue beatificado por el Papa Juan Pablo II en Roma, en 1994, siendo una de sus obras más conocidas el Hogar de Cristo.
La celebración del Día Nacional de la Solidaridad permitió, sobre todo a nivel de la Iglesia Católica, reconocer a los voluntarios que, en forma totalmente desinteresada, han dedicado por años gran parte de su tiempo libre a llevar alimentos, ropa y medicamentos a personas necesitadas y ofrecer su compañía a quienes están solos.
¡Cuán importantes han sido y siguen siéndolo entidades como Cáritas, el Hogar de Cristo, el Hogar Ignacio Sibilo, Magallanes Fraterno, el Centro de Rehabilitación, así como tantas otras organizaciones de voluntariado y entidades sociales que han sido capaces de ver el sufrimiento ajeno, detenerse ante él y buscar una solución!
En Magallanes, existe una pobreza encubierta, a la cual el Estado no logra llegar con sus políticas públicas y programas asistenciales. Pese a que se establece constitucionalmente y se predica, no existe igualdad para todos, no todos pueden hacer efectivos sus derechos.
Así, mientras se perfecciona la ley y mientras no se cambie el acento del modelo económico -sustentado en el individualismo y en el materialismo- serán necesarios los hombres y las mujeres que, en el cotidiano vivir, logran ver el sufrimiento y las carencias que sus semejantes tienen y logran conmoverse. Ojalá, muchos se unan a esta cruzada.
Para los creyentes, siguen vigentes las palabras de Jesús respecto de que nadie puede decir que ama a Dios, a quien no ve, si no es capaz de amar a quien tiene a su lado o no es capaz de cubrir con un abrigo a quien pasa hambre y frío.