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EDITORIAL

La permisiva “toma” de terrenos

Por La Prensa Austral miércoles 12 de junio del 2019

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Si tiramos una bola de nieve por una ladera, irá avanzando de a poco y con dificultad, pero a medida que vaya rodando crecerá más y más, y a mitad de camino ya será una gigante incapaz de ser detenida.

La conocida metáfora de la bola de nieve calza a la perfección si nos remontamos a abril de 2016, cuando un puñado de familias, se tomó un sitio baldío aledaño a la villa Cardenal Raúl Silva Henríquez, cuya propiedad posteriormente resultó ser del ex intendente Mario Maturana.

La ocupación ilegal de este predio no tuvo otro fin que exigir que el Estado entregue soluciones reales luego de los casos de estafas que afectaron a familias, por parte de “asesores” externos al Serviu.

Desde entonces, se han sumado más personas, dando lugar a un asentamiento informal, que ciertamente ha dado muestras de robustecerse con el paso del tiempo, ocupando no sólo predios particulares, sino una franja pública, específicamente una cancha de fútbol, en los altos de calle Manantiales.

En cuanto a esto último, a mediados de abril de este año, el gobernador de Magallanes, Homero Villegas, advirtió que 30 familias serían desalojadas, junto con lo cual enfatizó que nadie está por sobre la ley.

Lo cierto, es que recién este jueves 6 de junio, personal municipal, con el resguardo de Carabineros, puso en marcha un operativo de retiro de cercos y rejas perimetrales de las mejoras levantadas en el paño fiscal, decretando sobre la marcha un plazo de una semana para que los ocupantes desarmen sus construcciones y procedan a retirarlas del lugar.

Imposible no empatizar con el anhelo de las personas de contar con una casa propia, más cuando de por medio hay niños.

Más allá del drama que conlleva la carencia de solución habitacional para estos grupos de familias, percibimos que falta una acción más decidida de la autoridad competente en poner freno a esta proliferación de asentamientos humanos irregulares, prevaleciendo así un ambiente altamente permisivo en la ocupación de tierras sin que nadie sea capaz de impedirlo.

Esta toma no sólo constituye una situación compleja para el gobierno; también para las mismas familias que se encuentran viviendo en condiciones no apropiadas, sin los servicios básicos. Esto es particularmente preocupante en aquellos grupos familiares con niños de corta edad, incluso lactantes, pues se pone en riesgo su salud.

En la búsqueda de una solución, los primeros que deben tomar conciencia de estos peligros son las personas involucradas. Como ciudadanos están obligados a acatar la normativa legal, y consensuar con el gobierno una salida a este conflicto, para no exponerse al uso de la fuerza.