Necrológicas
  • Ximena Cárcamo Maldonado
  • Lucinda Gutiérrez Opazo vda. de Pérez
  • José Onofre Díaz Vivar
  • María Sonia Mansilla Macías
EDITORIAL

Licencias médicas y conducta ética (II)

Por La Prensa Austral viernes 12 de julio del 2019
Noticias relacionadas

Compartir esta noticia
83
Visitas

Luego de que el gobierno se abriera a modernizar la Compin (Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez), tras las protestas de usuarios, por la lentitud en los pagos de las licencias médicas, hay una arista de la que poco se ha hablado.

Con la actual situación de la Compin el reposo médico en nuestro país es una preocupación más, pues siempre está la incertidumbre si las licencias se pagarán o no.

Las demoras y burocracia en los pagos muchas veces son generadas por el rechazo o reducción de una licencia, porque se cuestiona la duración del permiso laboral indicado por el médico tratante, por ser considerado excesivo o injustificado.

Lo anterior, es motivo de reclamo o apelación ante la Superintendencia de Seguridad Social (Suceso), lo que por cierto extiende la incertidumbre. Hay casos en que las personas han esperado años porque se resuelva su situación, constituyendo claramente una vulneración de derechos.

En esta materia, el Colegio Médico se ha visto enfrentado también a evaluar la conducta ética de algunos de sus asociados, ello en consonancia con la querella interpuesta en febrero de este año, por el Ministerio de Salud y Fonasa, en contra de 28 médicos por el mal uso de licencias médicas. Este conjunto de profesionales emitió anualmente más de 3 mil licencias cada uno, y en algunos casos han llegado a 4.500 permisos. Lo normal es que anualmente sean entre 150 y 200. También llama la atención el hecho de que los pacientes son de entre 20 y 30 años, personas jóvenes que si se están enfermando no concuerdan con la epidemiología que enfrenta al país.

El mal uso de la licencia es un pésimo signo de un sistema que debiera funcionar con estrictez, tanto de parte del profesional que evalúa su otorgamiento como de los afiliados a los diversos sistemas de protección, sean públicos o privados. El imperativo ético toca no sólo al médico, sino también al usuario que hace uso de una modalidad de permiso, sin cumplir con los requisitos para ello.

Más que pensar en desproteger a los millones de afiliados, el sistema público y privado está llamado a perfeccionar los mecanismos de control para prevenir los abusos.

Las licencias médicas son otorgadas por diversas causales. La tarea está en poner término a los vicios a objeto que pueda funcionar como un sistema sano y efectivo de protección.