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EDITORIAL

Los Cevas: todos los niños tienen derecho a vacaciones

Por La Prensa Austral sábado 12 de enero del 2019
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Cercanos a cumplir cinco décadas, los Centros de Vacaciones Solidarios comienzan nuevamente a tomar forma este verano y, en la víspera, se realizó una actividad pública urbana, donde los niños y jóvenes se tomaron la Plaza de Armas para invitar a sus pares a integrarse a esta experiencia.

Los Cevas nacieron en Magallanes hace 48 años en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, en 1971. La idea y su estructura fueron realmente innovadoras en su momento y, por lo mismo, se fueron replicando en otras iglesias de la comuna y de la región. Con el paso del tiempo, su reconocimiento social permitió que cruzaran las fronteras y sirvan de ejemplo para que en otras zonas se repliquen colonias de verano similares.

Estos centros permiten que los niños y adolescentes de familias de escasos recursos económicos también puedan tener en los meses de verano un momento vacacional, donde se reúnen con sus pares, comparten, se entretienen y refuerzan valores como la solidaridad, la bondad, el servicio desinteresado y el reciclaje, entre otros.

En cada jornada, aprenden jugando y se entretienen en forma sana y en un ambiente seguro. Ello permite que sus familias, sobre todo sus madres, puedan ir a trabajar sabiendo que sus hijos están cuidados y alimentados. Esto último resulta un adicional muy importante, pues para muchos de estos menores la única alimentación que reciben es la que entregan en el colegio mientras asisten a clases de marzo a diciembre.

De esta forma, se está salvaguardando que nuestros hijos, cualquiera sea su procedencia familiar en términos socioeconómicos, tengan efectivamente derecho a jugar, a educarse y a alimentarse.

Los Cevas, que son uno de los aportes que ha hecho la Iglesia Católica a la comunidad local, también estimulan entre la juventud conductas altruistas, solidarias y de empatía, pues muchos jóvenes, en vez de quedarse en casa, concurren a las parroquias y centros comunitarios a oficiar de monitores, entregando su tiempo en beneficio de aquellos niños y adolescentes que acuden a estas jornadas buscando compañía, protección y afecto.