Necrológicas
  • María Bernilda Díaz Oyarzo
EDITORIAL

Los derechos y deberes del ejercicio periodístico

Por La Prensa Austral domingo 29 de mayo del 2016

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La semana que está por culminar puso en el tapete aspectos fundamentales para la sociedad como son la Libertad de Expresión, de la cual deriva la Libertad de Prensa, que es un elemento consustancial a toda democracia.

A nivel nacional, causó revuelo la publicación en un sitio web de la Revista Qué Pasa de transcripciones de escuchas telefónicas de un operador político vinculado al caso Caval, en la cual se imputaban delitos a diversas personalidades del país, entre ellas la propia Presidenta Michelle Bachelet. El medio de comunicación debió editar el texto inicial, apuntando que eliminó fragmentos de estas acusaciones cuya veracidad no estaba acreditada.

En la región, se denunció un intento de aplicar censura y coerción a la radio Presidente Ibáñez por parte de la Municipalidad de Punta Arenas luego de que en tal emisora se entrevistara a una persona que acusó el cobro de “diezmos” al interior de dicha repartición. Ello, si bien se justificó la medida de oficiar a la subsecretaría de Telecomunicaciones como un legítimo intento por resguardar el cumplimiento de la norma respectiva.

Cabe recordar que el primer artículo de la Ley Nº19.733 consagra “la libertad de emitir opinión y la de informar, sin censura previa” como un derecho fundamental de todas las personas y precisa que dicho ejercicio incluye “no ser perseguido ni discriminado a causa de las propias opiniones, buscar y recibir informaciones y difundirlas por cualquier medio, sin perjuicio de responder de los delitos y abusos que se cometan, en conformidad a la ley”.

Por ello, no parece pertinente usar el avisaje publicitario de una entidad pública y la amedrentación respecto del retiro de éste como mecanismo para controlar lo que un medio publica y/o emite.

Igualmente, es importante recordar que el ejercicio del periodismo tiene una profunda responsabilidad social y ello demanda abstenerse de publicar informaciones basadas principalmente en trascendidos o filtraciones que, además, pueden comprometer la honra de las personas.

Como comunidad, debemos rechazar tanto las leyes o maniobras “mordaza” como el ejercicio periodístico irresponsable.