Necrológicas
  • Marta Irma Muñoz Cárdenas
  • Emelina Ayala Gajardo
  • José Arturo Sotomayor García
EDITORIAL

Navidad, un tiempo para recobrar la esperanza

El año que está próximo a concluir ha sido para los chilenos dramático no sólo por los desastres naturales, sino porque ante los ojos de todos los habitantes de este país ha sido expuesto un número significativo de casos de corrupción, de todo tipo y de diversa magnitud.
[…]

Por La Prensa Austral jueves 24 de diciembre del 2015
Noticias relacionadas

Compartir esta noticia
42
Visitas

El año que está próximo a concluir ha sido para los chilenos dramático no sólo por los desastres naturales, sino porque ante los ojos de todos los habitantes de este país ha sido expuesto un número significativo de casos de corrupción, de todo tipo y de diversa magnitud.
La clase política -desde la Presidenta de la República hacia el ámbito de elección popular más primario- ha quedado en entredicho, ya sea por su participación directa o indirecta en hechos de carácter delictivo y faltas graves a la probidad o por mera omisión.
El empresariado -que nos tenía acostumbrados a capítulos de colusión y fusiones que rayan en la ilegalidad- se terminó de desplomar, pues ahora no sólo gerentes, sino que los propios dueños de las fortunas y los grupos económicos más importantes del país se vieron involucrados en episodios poco felices.
Todo esto, además de los problemas cotidianos, han generado un cuadro generalizado de descrédito y desconfianza. Reina un pesimismo respecto de las autoridades, las instituciones, el empresariado, las iglesias, etc., tejiendo un manto de dudas sobre lo que, en definitiva, se espera y se puede lograr.
En tal contexto, se celebra una nueva Navidad, fecha que habla de un tiempo totalmente contrario al escepticismo y excesivo amor por el dinero que rigen nuestros destinos.
Para los creyentes, es una fecha especialísima, pues ven en el nacimiento de Cristo el cumplimiento de la promesa de Dios: “Nuestros ojos han visto a tu salvador -exclamó Simeón-, a quien has presentado a todos los pueblos”, reza la cita consignada en el segundo capítulo del evangelio de Lucas.
Para quienes no profesan la fe cristiana, la Navidad también es un tiempo especial, que confronta a la sociedad con ella misma, sus valores y sus prioridades.
Centrarse nuevamente en el ser humano, reconocerlo como un sujeto de derechos y deberes y aprender a vivir en comunidad son los imperativos que permitirán quebrar los enraizados conceptos de materialismo y de mercado que han destruido la fe y la esperanza en la bondad del hombre y las virtudes basadas en buscar el bien común y no sólo el progreso y el enriquecimiento personal.