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EDITORIAL

Necesidad de bancas de uso público y reubicación de las mismas

Nadie duda de la buena inten-
[…]

Por La Prensa Austral jueves 7 de enero del 2016
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Nadie duda de la buena inten-
ción de varios proyectos pú-blicos, pero, muchas veces, surge la inquietud respecto de qué tipo de profesionales diseñan, aprueban y fiscalizan diversas iniciativas que, con el paso del tiempo, resultan polémicas.
Uno de estos casos ha sido el proyecto de instalar 180 bancas en el centro de Punta Arenas, lo que se enmarcó en una iniciativa loable como fue la reposición de 50 mil metros cuadrados de pavimento de numerosas aceras comprendidas en el cuadrante de las avenidas Independencia a Colón, de norte a sur; y España a Costanera, de cerro a mar.
Los recursos para este cambio de aceras provinieron del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), demandando una inversión de más de dos mil 700 millones de pesos.
La instalación de bancas fue sorpresiva, si bien -como se indicó en su momento- ésta era parte del proyecto municipal.
A poco andar, se comenzó a recibir la queja de vecinos debido a los lugares y la forma en que se estaban instalando dichos asientos públicos, tanto como el número del mobiliario escogido que pareció excesivo.
Ahora, nuevamente resurgió el tema, pues la gente ha considerado que en algunas zonas se ha colocado demasiadas y resultan inútiles. Se ha planteado que si es necesario concluir la instalación de estas bancas de madera se haga en otros sectores en que podrían ser más útiles, como es el caso de las avenidas España y Bulnes, que, en días de buen tiempo, congregan a gran cantidad de personas que pasean y desean disfrutar de la ciudad.
Con todo lo sucedido, parecería prudente que se preguntara a los vecinos su parecer a fin de determinar nuevos puntos de instalación y que éstos sean más lógicos y beneficiosos para los habitantes y los turistas de Punta Arenas.
También queda la interrogante respecto a quién determinó el número de asientos necesarios, si se sopesa que cada una de estas bancas tuvo un costo de 178 mil pesos y ahora un buen número de ellas parecen sobrar y ser un estorbo.