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EDITORIAL

Plebiscito constitucional

Por La Prensa Austral lunes 27 de abril del 2020
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Convocados por el régimen militar, el 11 de septiembre de 1980 los chilenos participaron en un plebiscito destinado a aprobar una nueva Constitución.

El proceso se realizó en circunstancias políticas objetables y sin las condiciones mínimas para legitimar el resultado. Pese a ello, la Constitución de 1980 siguió rigiendo los destinos del país con todo y advenimiento de la democracia.

Lo lógico hubiera sido que en la década de 1990 se hubiera dado lugar a un proceso para reemplazar dicha carta fundamental. Sólo hubo enmiendas puntuales bajo algunos gobiernos y gran parafernalia durante la administración de Ricardo Lagos para hablar del fin de la Constitución de 1980, sin que realmente lo fuera.

Casi 40 años después, ayer se registraron pequeñas protestas para recordar que durante la jornada dominical debió llevarse a cabo otro plebiscito constitucional, destinado a consultar a la ciudadanía si aprueba o rechaza que se dé paso a un proceso para redactar una nueva Constitución.

Este referendum surgió en el Acuerdo por la Paz Social y una Nueva Constitución, como una forma para poner fin al estallido social iniciado en octubre del año pasado.

En efecto, inicialmente el plebiscito constitucional ad hoc debió realizarse ayer, pero como medida enmarcada en el combate del coronavirus se resolvió postergarlo hasta el 25 de octubre.

Más allá del coronavirus, la postergación fue un alivio para vastos sectores de la centro-derecha y ahora se aprecia que, desde La Moneda, se vuelve a abrazar la alternativa de volver a correr la fecha de octubre para el otro año.

Nadie puede augurar si en un par de meses se habrá restaurado la normalidad de la vida de los chilenos, pero sería lamentable que se usara esta pandemia como excusa para evitar el pronunciamiento democrático de la ciudadanía.

Lo único cierto e importante es que la gente se informe antes de votar y que el plebiscito constitucional cuente con la mayor participación ciudadana posible, pues, a diferencia del 11 de septiembre de 1980, esta nueva consulta debe ser totalmente legítima.