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  • María Bernilda Díaz Oyarzo
EDITORIAL

Presidente y reforma constitucional (II)

Por La Prensa Austral jueves 26 de diciembre del 2019
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Promulgada se encuentra la reforma constitucional que sentó las bases para la realización del plebiscito, el 26 de abril próximo, en que los ciudadanos se pronunciarán respecto de si quieren una nueva Constitución y cuál es el mecanismo que consideran más apropiado para dicho proceso.

Tal como lo sentenciara el Mandatario en la ceremonia de promulgación en La Moneda este lunes, si los chilenos y quienes viven en esta país quieren darse una nueva Carta Magna, ésta tiene que ser el gran marco de unidad, estabilidad y certidumbre que necesita todo país, lo cual requiere que haya un amplio apoyo y que la discusión se centre en aquellos aspectos que resultan indispensables para pensar y construir un Chile más justo, equitativo e inclusivo.

Para algunos, el debate abierto no tiene sentido, pues creen que el gran pliego de demandas sociales expresadas en las calles casi a diario desde el 18 de octubre pasado puede responderse perfectamente a través de leyes cortas, reglamentos o medidas administrativas. En efecto, algo de razón hay en eso, pero el reclamo mayoritario no es sólo subir un poco las pensiones básicas o el sueldo mínimo, sino sentar unas bases distintas las que han regido a este país desde que se dictara la Constitución de 1980, en plena dictadura militar.

El Mandatario señaló algunos valores, principios con los cuales seguramente habrá coincidencia, pero también algunos que pueden ser cuestionados en el proceso constituyente.

También Piñera expuso aspectos orgánicos que, desde su óptica política, tienen que estar incluidos en esta Constitución, como la separación de los poderes del Estado, el Estado de Derecho, el principio de responsabilidad fiscal y el deber del Estado de resguardar el orden público y proteger el medio ambiente. También apuntó al reconocimiento de los pueblos originarios y la existencia e independencia de instituciones públicas como el Banco Central, el Tribunal Constitucional, el Ministerio Público y la Contraloría.

No se trata de una varita mágica, como bien lo advirtió Piñera, pero sí de un ejercicio democrático que demanda que los constituyentes tengan el conocimiento suficiente, la prudencia y la responsabilidad que este momento histórico y los ciudadanos exigen.