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EDITORIAL

Propuesta para rebajar dieta parlamentaria

Nuevamente se registró en la Cámara de Di-putados una actitud que no se condice con la exigencia ciudadana de que los parlamentarios respondan al fuerte cuestionamiento en que está la clase política.
[…]

Por La Prensa Austral viernes 3 de julio del 2015

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Nuevamente se registró en la Cámara de Di-putados una actitud que no se condice con la exigencia ciudadana de que los parlamentarios respondan al fuerte cuestionamiento en que está la clase política.
Esta vez fue la votación que tuvo lugar en el hemiciclo de la Cámara Baja respecto de un proyecto propuesto por los diputados Gabriel Boric y Giorgio Jackson sobre reducción de la dieta parlamentaria.
La iniciativa busca que se fije un límite para la dieta de los legisladores y que ésta no supere los 20 sueldos mínimos. Ello, de aplicarse, implicaría una merma de alrededor del 50% de los actuales ingresos salariales de los parlamentarios.
Este proyecto ingresó durante el año pasado, a poco de asumir el nuevo Congreso, pero hasta el momento no había tenido mayor movimiento. Por ello, se propuso a los integrantes de la Cámara Baja que se pronunciaran a favor de otorgar urgencia a esta iniciativa.
Lo que sucedió en tal votación no fue sorprendente, sino altamente esperable de acuerdo a las opiniones vertidas en su momento por el grueso de los integrantes del Poder Legislativo: sólo hubo 40 sufragios favorables a dar curso a tal petición, 39 pronunciamientos en contra y nueve abstenciones.
Para calibrar la importancia de la propuesta, se debe tener en cuenta que nuestros parlamentarios son los mejores pagados de América Latina y que, si se redujera la dieta a la mitad, recién sus salarios quedarían más o menos equiparados al promedio latinoamericano. Hoy y con todas las diferencias conocidas, los legisladores chilenos reciben estipendios equivalentes a los de un europarlamentario.
Los casos Penta y SQM han echado por tierra el principal argumento que ha sostenido el predicamento que avala el que los ingresos de los parlamentarios sean altos, cual es que dietas millonarias aminoran la posibilidad de que éstos sean corrompidos.
La clase política ha dado muestras más que suficientes de que se siente superior al resto de los trabajadores y que tiene derecho a que todos los chilenos la mantenga como una “elite” con privilegios desmesurados.
Pero, hoy son pocos los que han respondido a tal estatus con una conducta proba y un trabajo desinteresado a favor de las personas que les dieron su voto.