Necrológicas
  • Carmen Pérez Rutter
  • Nélida Henríquez Cerda
EDITORIAL

¿Quién responde por grave negligencia habitacional?

El 19 de mayo del año pasado, po-
[…]

Por La Prensa Austral jueves 29 de octubre del 2015
Noticias relacionadas

Compartir esta noticia
Visitas

El 19 de mayo del año pasado, po-
bladores de Puer-to Natales recibieron con alegría la noticia del inicio de construcción de un conjunto habitacional que les permitiría hacer realidad el sueño de contar con una vivienda propia.
Se trata, en su mayoría, de parejas jóvenes que conformaron tres grupos de vivienda denominados Ca-nelo 1 (que reunió a 96 familias), Canelo 2 (56 familias) y Canelo 3 (otras 56).
Los primeros debían haber recibido las llaves de sus casas el pasado 20 de septiembre; los segundos lo harían el 19 de octubre. Un tercer grupo (Canelo 3) tiene fecha de recepción para el 19 de enero de 2016.
Pero, los plazos señalados se han ido corriendo debido a que el Serviu formuló observaciones a la construcción, las que se subsanaron.
Cuando se creía que todo estaba bien, surgió un nuevo imprevisto que tiene que ver con el incumplimiento de normas de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, entidad que reparó respecto de la ubicación de los calefones al interior de las 208 viviendas. Como ésta no se modificó, hoy la Sec no entrega su autorización para el uso de este conjunto habitacional.
Una vez más surge el cuestionamiento a los organismos que están encargados de levantar las licitaciones, adjudicarlas y, luego, supervisar estos proyectos, pues resulta incomprensible que se haya autorizado una casa piloto en que se veía la mala ubicación del calefón hace más de un año y que se haya permitido que, en consecuencia, se replicara el modelo en cada una de las nuevas viviendas.
Hoy nadie se hace responsable de lo sucedido: ni los funcionarios públicos, ni la Entidad de Gestión Inmobiliaria Social (Egis) ni menos la constructora.
Los únicos que salen perjudicados son los pobladores, muchos de ellos que viven allegados o pagan arriendo, los que no podrán contar con sus casas por, a lo menos, un mes y medio más.
Nadie se inmuta por tamaña negligencia y los pobladores han tocado más de una puerta, sin que haya una respuesta satisfactoria.