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EDITORIAL

¿Quién responde por la muerte de 865 niños, niñas y adolescentes en Chile?

Por La Prensa Austral miércoles 5 de octubre del 2016
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Luego de dos meses de recopilación de antecedentes, el Ser-
vicio Nacional de Menores (Sename) entregó en la víspera la cifra de niños y adolescentes fallecidos en sus centros y en establecimientos privados bajo su supervisión en los últimos once años.
Entre el 1 de enero de 2005 y el 31 de junio de este año, 865 menores murieron, de los cuales 210 estaban en residencias del Sename y otros 406, en centros privados bajo la supervisión de tal servicio. Estas cifras corresponden a la llamada área de protección de derechos. En tanto, en el área de justicia juvenil, 33 jóvenes fallecieron en centros de administración directa del Sename y otros 216, en programas ambulatorios.
La información, sin em-bargo, fue inmediatamente cuestionada, indicándose que la cifra real es que en dicho lapso murieron 1.333 niños, niñas y adolescentes. Los parlamentarios denunciantes han planteado que es una argucia hacer la distinción entre quienes murieron en centros del Se-
name o privados, quienes son discapacitados o quienes serían mayores de edad, acotando que todos -sin importar estas diferenciaciones- estaban bajo la responsabilidad de esta en-tidad del Estado.
La dirección nacional del organismo afirmó que se conduele con estas muertes.
Estas cifras deben llevar a preguntar: ¿Cómo es posible que el Estado le quite sus hijos a ciertas familias con la finalidad de protegerlos y que, en vez de cumplir tal objetivo, les termine devolviendo sus ca-dáveres?
¿Quién se hace cargo de estas muertes? ¿Quién vela por aquellos menores que han nacido en condiciones socioeconómicas desfavorables, cuyas familias no han sabido darle un adecuado cobijo?
Todos los política y administrativamente responsables del ministerio, del servicio y de cada uno de los hogares y centros públicos y privados en que estas personas murieron siguen, prácticamente sin excepción, en sus cargos. Ni siquiera se ha querido hacer un gesto o un remedo de endilgar responsabilidad.
¿Será que son niños y adolescentes pobres y que a nadie, realmente, les importan?