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EDITORIAL

Reducción de la dieta de los parlamentarios

Por La Prensa Austral domingo 17 de junio del 2018

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Resistida -como era de esperarse- fue una de las primeras iniciativas que, en conjunto, presentaron en 2014 los entonces jóvenes debutantes de la Cámara de Diputados, Giorgio Jackson y Gabriel Boric. Igualmente era lógico que ésta quedará allí, en una larga hibernación.

Cuatro años después, nuevamente el tema vuelve a estar en la palestra pública por la solicitud de la Cámara Baja de que el Ejecutivo le coloque urgencia al proyecto que busca rebajar la dieta parlamentaria.

Dicho texto plantea que los legisladores perciban, como máximo, hasta 20 veces el ingreso mínimo mensual. Ello implicaría reducir casi a la mitad los sueldos parlamentarios.

A diferencia de 2014, ahora ha sido el propio Presidente de la República quien ha avalado la petición de fondo al sostener que la dieta de los diputados y senadores es muy elevada, si bien éste añadió la posibilidad de realizar una revisión más general de la estructura de sueldos en toda la administración pública.

Son varias las razones que justifican las altas remuneraciones en el Congreso, siendo dos de ellas el atraer profesionales y personas talentosas y evitar que puedan desviar su actuar al percibir coimas o sueldos de empresas, grupos de interés y hasta de actividades delictivas como el narcotráfico.

A la vista ha quedado que la alta dieta parlamentaria en nada ha asegurado que lo antes expuesto suceda (atracción de talentos y profesionalización) o se eviten conductas antiéticas (sobresueldos y coimas y, por ende, votaciones a favor de grandes intereses y no del bien común).

A esto se debe agregar el reciente aumento del número de parlamentarios y la desazón que hay en ciertas regiones pues aquello en nada les ha beneficiado.

Es, por ende, razonable dar curso al debate sobre el desproporcionado monto que perciben los parlamentarios y, de paso, sobre el elevado número de legisladores.