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EDITORIAL

Repudiable rayado a ballena azul

Por La Prensa Austral miércoles 21 de febrero del 2018

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El fin de semana, sucedió un hecho tan inusual como triste: la varazón de un ejemplar de ballena azul en las costas del estrecho de Magallanes, en el sector de Punta Delgada.

Fue inusual porque, si bien es posible observar en el país a ejemplares de la mitad de los 87 especies de cetáceos que existen en el mundo, los registros de los desplazamientos de la rorcual azul no consideran las latitudes magallánicas, salvo aguas antárticas. Su avistamiento se da, más bien, en zonas del norte del país, entre la Región de Atacama y la de Coquimbo; y, por el sur, en las inmediaciones de Chiloé.

Así, ese joven ejemplar de ballena azul sería el primero del que se tenga registro en el estrecho de Magallanes.

Es triste porque se trata de un cetáceo que sigue en peligro de extinción, debido a su caza indiscriminada en el pasado y a su lenta reproducción. La hembra da a luz una vez cada tres años. Se estima que hoy sobreviven entre 8 mil a 15 mil ejemplares.

La varazón de cualquier especie marina siempre es un hecho lamentable y se tiene que investigar su causa. En la mayoría de los casos, está el hombre y su conducta depredadora como responsables.

La falta de sensibilidad que demostraron algunas personas que se tomaron fotografías sobre la ballena muerta y los que, incluso, rayaron mensajes en ella sólo puede merecer el repudio de toda la comunidad. Disfrutar de tales actos parece, sencillamente, insano.

Aquello sólo habla de nuestra incultura y barbaridad ecológica.

Igualmente cuestionable resulta el accionar poco oportuno de aquellas entidades que debieron haberse apersonado en el lugar, para que se establecieran las medidas necesarias de resguardo del cuerpo del animal, pese a que –según se aclaró desde Medio Ambiente- la ley presenta falencias al respecto.

Quizás a los únicos a los que cabe agradecer es a los encargados del Museo de Historia Natural de Río Seco.