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EDITORIAL

Repudio a actos vandálicos

Por La Prensa Austral domingo 27 de octubre del 2019
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Ayer se cumplió una semana desde que los magallánicos se unieron a las movilizaciones masivas que buscan presionar al gobierno y a la clase política y empresarial a dar paso a reformas profundas del sistema económico imperante.

Durante estos días, hemos observado cómo este movimiento ha ido sumando voluntades, al entender la mayoría de la gente que será la única forma de lograr transformaciones sustanciales que permitan que Chile deje de ser uno de los países con mayor inequidad social de los Estados integrantes de la Ocde.

A través de nuestras páginas, hemos buscado ser objetivos al mostrar todos los aspectos de estas manifestaciones, poniendo el acento en el clima de paz en que se han desarrollado.

Pero, cabe también reparar en que un grupo pequeño, pero muy destructivo, ha insistido en enlodar estas jornadas de reivindicación de los ciudadanos, cubriendo sus rostros, armando y prendiendo barricadas, destrozando inmuebles patrimoniales y propiedad pública y privada.

La jornada de ayer comenzó con la triste imagen del monumento de la Plaza de Armas dañado con pintura roja, hecho perpetrado durante la madrugada. Terminó, como se ha indicado, con destrozos importantes y las fuerzas especiales actuando con mayor violencia que en días anteriores. Todo pese a que, durante la mañana, el Presidente Piñera había anunciado un cambio de gabinete, el alzamiento de los toques de queda y su disposición a terminar con el estado de excepción constitucional de emergencia a las 24 horas de hoy domingo.

Hace una semana que la mayoría de los habitantes de Chile y de Magallanes, en particular, decidieron salir a las calles a luchar por lo que consideran justo. Se ha dejado atrás el miedo y se han esgrimido argumentos veraces. En familia, con amigos y en forma pacífica. Sólo unos pocos febriles han avalado el uso de la violencia y un puñado de encapuchados y saqueadores han optado por ella. La mayoría quiere cambios, pero ha escogido la vía pacífica para lograrlos. La mayoría se ha alzado, pero no para destruir, sino para construir un país mejor.