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EDITORIAL

Resolutividad oncológica en deuda

Por La Prensa Austral jueves 1 de agosto del 2019

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La Unidad de Oncología fue uno de los puntos centrales del nuevo hospital magallánico. Una sentida aspiración de las autoridades, la comunidad y profesionales de la salud, sobre todo de las familias de enfermos de cáncer, muchos de ellos fallecidos, que debieron trasladarse al norte del país -especialmente a Santiago y Valdivia- a seguir los tratamientos.

Pacientes, familiares y amigos pueden atestiguar lo fundamental -sobre todo para las personas de más escasos recursos- que es tener la opción de recibir tratamiento en la zona, sin la obligación de viajar a otra ciudad, con todos los costos económicos y humanos asociados a ese traslado.

Por lo mismo, el Hospital Clínico estaba llamado a transformarse en un real aporte para los habitantes de la región, quienes contarían con un recinto que no sólo ofrecería mejor equipamiento e instalaciones y más especialistas, sino también pondría a disposición de los enfermos una atención integral, aspecto vital considerando el aislamiento geográfico.

Sin embargo, en el camino han surgido algunos imponderables con los tratamientos, debido fundamentalmente a que el centro asistencial sólo cuenta con un oncólogo, en este caso la doctora Edith Jofré, cuya ausencia prolongada -por diferentes razones- genera trastornos al interior del Centro de Responsabilidad de Oncología con pacientes altamente sensibles, esperanzados por mejorar su calidad de vida.

En junio del año pasado, dicho recinto de salud incorporó al oncólogo Manuel Alvarez, quien viajaba dos veces al mes -desde la capital- a atender a pacientes del Hospital Clínico, esto hasta que recientemente surgió una denuncia en su contra por un presunto abuso sexual de una paciente, lo que obligó a las autoridades a suspender al profesional de sus funciones mientras se realizan las investigaciones de rigor.

La abrupta salida de este especialista despertó las críticas de organizaciones de pacientes oncológicos tanto de Punta Arenas como de Natales, quienes reclamaron que esto repercutirá en el retraso de las horas médicas y de paso generará una sobrecarga laboral en perjuicio de la única profesional a cargo.

Y, es que en el proceso de quimioterapia, el oncólogo facilita el camino para enfrentar el tratamiento.

Frente a la ausencia de la doctora Jofré que se prolongará por tres semanas, por razones de salud, la subdirección médica del hospital recurrirá a oncólogos de otros puntos del país para que viajen a la zona periódicamente a controlar los pacientes.

Evidentemente estamos frente a una solución “parche” que no es la ideal para una región a la que se le prometió tener resolutividad en todo lo concerniente al diagnóstico y posterior tratamiento de las enfermedades cancerígenas.

No basta con hacer uso de rondas médicas para suplir una evidente falta de especialista, sino que por el contrario, las autoridades están llamadas a bregar porque el Ministerio de Salud atienda el clamor de una región aislada, en un área de la medicina donde a nivel nacional hay un preocupante déficit del 65 por ciento de oncólogos en el sistema público de salud, y donde la solución pasaría por dar facilidades para que profesionales extranjeros puedan ejercer en el país.