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Coronavirus
EDITORIAL

Restricción horaria a menores de edad y el abusivo consumo de alcohol (II)

Por La Prensa Austral sábado 20 de julio del 2019

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La bullada medida que impone “toque de que-da” a la circulación de menores de edad de 16 años en la vía pública, en las comunas de Las Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida, Lo Barnechea, Colina, Antofagasta y Quilpué entrará en vigor de vuelta de las vacaciones escolares de invierno.

Lo anterior, responde a las conclusiones que entregó el 12º Estudio Nacional de Drogas en la población escolar de Senda, donde los jóvenes chilenos presentaron los mayores índices de consumo de alcohol de Latinoamérica, lo que generó gran preocupación en la sociedad y autoridades de ocho comunas, quienes lanzaron una consulta ciudadana en sus respectivas comunidades.

Los resultados positivos que arrojó la consulta revela la preocupación que tienen los padres con respecto a lo que están haciendo sus hijos adolescentes fuera de la casa, en una sociedad marcada por la revolución tecnológica, haciendo que los adolescentes de hoy tiendan a probar muchas más sustancias que son ofrecidas por las redes sociales.

En Punta Arenas, el consumo desmedido de alcohol entre los menores es una realidad que no escapa de lo que sucede en otras regiones y que se manifiesta en un comportamiento disocial de niños y adolescentes en las vías públicas dando lugar a diferentes actos que violan las normas sociales, poniendo muchas veces en peligro sus vidas.

Nuestro alcalde, Claudio Radonich, toma distancia de este acuerdo adoptado por un puñado de alcaldes, que limitará la circulación de menores de 16 años en la vía pública, siendo más bien partidario de ampliar el control preventivo de identidad a adolescentes de entre 14 y 18 años, mostrándose un férreo defensor de este instrumento legal, aunque recalca la importancia de poder ser utilizado en forma inteligente por parte de la fuerza pública.

Indudablemente estamos frente a un fenómeno, detonado por distintos factores, que se derivan al interior de las familias y en la sociedad. En términos generales, se pueden mencionar la falta de una educación que apunte a que los menores comprendan los riegos de consumir alcohol en forma descontrolada y el fácil acceso que tienen éstos a las bebidas alcohólicas.

Por lo mismo, en esta materia es clave la orientación familiar, de los padres hacia los hijos. Sin embargo, esto no siempre es posible, principalmente porque a veces ni los mismos progenitores alcanzan a visualizar las consecuencias de que los menores consuman alcohol sin dimensionar los peligros. Entonces, es vital que la sociedad active otros mecanismos de protección, ya sea en los colegios o mediante campañas públicas. Todas tareas, a la luz de las cifras y percepciones, que no pueden demorar.