Necrológicas
  • Otilia del Carmen Alvarez Ferraz
EDITORIAL

Solidaridad, dos caras de una moneda

Por La Prensa Austral miércoles 28 de noviembre del 2018
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Las Jornadas por la Rehabilitación en Magallanes tuvieron mu-
chos momentos memorables, donde el esfuerzo y la solidaridad se unieron para poder, en conjunto, superar la meta de $720 millones.

Uno de estos episodios ocurrió cuando un grupo de personas en situación de calle subió al escenario y entregó su aporte, que se elevó por sobre los $3 millones. Ya el año pasado habían deslumbrado a los magallánicos al organizarse y entregar sobre $800 mil.

Como ellos mismos relataron, para casi cuadruplicar su aporte tuvieron que salir por varios meses casi todos los días a pedir la colaboración ciudadana, soportando el frío, la lluvia, la nieve y el viento. Pero, más que resistir las inclemencias climáticas, debieron enfrentarse a la desconfianza de la gente. Sin embargo, con su tenacidad lograron que muchos transeúntes creyeran que ellos serían capaces de actuar en forma correcta y superar la tentación de usar esos dineros para otros fines.

Esta experiencia fue así un ejercicio que ennobleció a todos los participantes. Primero, a estas personas que, desde su propia pobreza, han sido capaces de entender que siempre hay alguien que necesita más apoyo; y, segundo, a quienes depositaron su confianza en esta gente apostando a que, pese a sus vicios, cumplirían con entregar el dinero. Todos ellos hicieron propia aquella célebre frase: “Lo esencial es invisible a los ojos”.

Mientras aún nos seguimos congraciando por los unos y los otros, como contrapartida tuvimos la mala noticia de que, al cierre de la campaña “Misión Noche Buena”, no se pudo cumplir la meta de reunir alimentos para formar 700 canastas familiares. Se trata de una actividad realizada en el Instituto Santo Tomás en conjunto con el obispado de Punta Arenas.

Las personas en situación de calle nos enseñaron que siempre es posible ayudar. En Magallanes, existe mucha gente que no tiene mayores carencias y que están a tiempo de acercarse a aportar. Además, hay demasiadas empresas que perfectamente podrían respaldar esta campaña para que ninguna familia magallánica se quede sin poder reunirse en torno a una mesa y compartir. Si las personas sin hogar que deambulan por nuestras calles pudieron hacerlo, ¿por qué no todos nosotros?