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  • Julio Sebastián Calderón Maclean
EDITORIAL

Te Deum: el llamado a la justicia y a recobrar las confianzas

Inspirado en las lecturas bíblicas, que piden evitar la amargura y la ira y anhelan que florezcan la justicia y la paz, el obispo de Punta Arenas, monseñor Bernardo Bastres, realizó ayer un llamado a restaurar la convivencia nacional, durante su homilía pronunciada en el solemne Te Deum Ecuménico.
[…]

Por La Prensa Austral sábado 19 de septiembre del 2015
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Inspirado en las lecturas bíblicas, que piden evitar la amargura y la ira y anhelan que florezcan la justicia y la paz, el obispo de Punta Arenas, monseñor Bernardo Bastres, realizó ayer un llamado a restaurar la convivencia nacional, durante su homilía pronunciada en el solemne Te Deum Ecuménico.
Indicó que Chile y Ma-gallanes, en particular, forman parte de nuestra gran casa común, la cual hoy día -en palabras del pastor- está sufriendo.
El obispo observó que la sociedad chilena está en medio de un torbellino de diversas situaciones y dificultades, las que tienen interpeladas a la política, al mundo empresarial, a la misma Iglesia y a las instituciones, en general.
La crisis de confianza y falta de credibilidad revelan profundas grietas en la convivencia nacional y, en el Te Deum Ecuménico, el religioso señaló que ha llegado la hora de sanar, recomponer y reconstruir, construyendo sobre piedra firme y no sobre arena.
Se detuvo en la relación impropia entre el dinero y la política, lo que -a su juicio- agrava el persistente escándalo de la desigualdad social.
La crispación del debate público y la descalificación sin límites también fueron objeto de la inquietud pastoral, quien señaló que es vergonzoso que alguien goce de la desgracia ajena.
La incapacidad de las instituciones y falta de voluntad de encarar y resolver deudas históricas fue otro de los puntos abordados, aludiendo a los pueblos originarios y a los adultos mayores y sus pensiones miserables.
Las heridas abiertas en materia de Derechos Hu-manos y los abusos constantes a las mujeres, a los niños y a los inmigrantes, así como el maltrato diario a los abuelos también fueron consignados en la homilía.
Pero, lejos de exponer estos planteamientos co-
mo problemas del país, lejanos a nuestra realidad regional, el obispo Bastres hizo ver que Magallanes no está inmune a lo que sucede en el resto de Chile y advirtió cómo va perdiendo su característica de comunidad cercana y amable, para dar paso a un individualismo que era ajeno a nuestra condición de zona aislada.