Necrológicas
  • Julio Sebastián Calderón Maclean
EDITORIAL

Tratamientos oncológicos para niños en Magallanes

Independientemente de las razones del hecho, la salida del único oncólogo infantil que prestaba servicios en el Hospital Clínico es una de las peores noticias que ha recibido la comunidad magallánica.
[…]

Por La Prensa Austral viernes 29 de enero del 2016

Compartir esta noticia
194
Visitas

Independientemente de las razones del hecho, la salida del único oncólogo infantil que prestaba servicios en el Hospital Clínico es una de las peores noticias que ha recibido la comunidad magallánica.

Con esta partida, el principal recinto médico de la región retrocederá significativamente en la calidad y oportunidad del servicio que prestaba a los niños y las niñas que, ante un diagnóstico de cáncer, tenían la oportunidad de recibir un tratamiento integral en Magallanes.

El establecimiento estaba acreditado como centro Pinda, siendo uno de los doce existentes en todo el país en la red pública. Ahora, perderá tal calidad, lo que implica que sólo se podrá atender a pacientes infantiles que estén en una fase de administración oral de medicamentos.

El Programa Infantil Nacional de Drogas Antineoplásicas (Pinda) fue creado en 1988, con el objetivo de contrarrestar la mortalidad de menores producto de los diversos tipos de cáncer.

Tras diez años de existencia, se comprobó la eficacia del programa, ya que se atendieron 3.500 menores a nivel nacional con una sobrevida de 65%.

Considerando el altísimo costo que tiene un tratamiento anticancerígeno, la existencia de un centro Pinda en el Hospital Clínico permitía a familias magallánicas de escasos recursos poder tener acceso a un diagnóstico y atención oportunos.

Ahora, los pacientes deberán ser derivados nuevamente a otros establecimientos médicos, entre ellos, Valdivia.

La jefatura hospitalaria ha buscado minimizar el impacto de la falta de un oncólogo infantil en su recinto, planteando precisamente tal derivación. Pero, no ha considerado que, en el caso de los pacientes de menores recursos, son pocas las familias que pueden costear el traslado y alojamiento del o los adultos que deben estar con el menor que será sometido a un tratamiento.

Vuelve, nuevamente, a quedar la población infantil de la región en desventaja respecto de la posibilidad de acceder a un servicio de salud oportuno y eficaz.