Necrológicas
EDITORIAL

Un servicio de locomoción mayor que no ha cumplido las expectativas

Por La Prensa Austral miércoles 31 de julio del 2019

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El 31 de mayo de 2010 debutaba con bombos y platillos el renovado servicio de locomoción mayor en la ciudad de Punta Arenas, con la incorporación de una dotación de 61 modernos buses a gas que ofreció en su contrato la empresa Movigas.

La entrada en funcionamiento de esta flota vehicular, vino a aliviar en gran parte las carencias de transporte público que hasta ese entonces enfrentaba la población, sobre todo los estudiantes, despertó sin duda una alta ilusión entre sus potenciales usuarios.

Lo importante es destacar que con estos buses, la locomoción colectiva de Punta Arenas entró en una nueva etapa. De más oferta y más competencia; pero, sobre todo, de más comodidad para los pasajeros.

El término de contrato de Movigas, filial de la compañía Gasco, y su alejamiento definitivo del negocio, a comienzos de 2017, dejó con un alto estándar el servicio, consolidando un nuevo modo de transporte, al movilizar con sus máquinas 34 millones de pasajeros.

El 5 de enero de ese año entraba en operaciones la nueva concesionaria, Inversiones Australes SPA, generando inusitadas expectativas entre los usuarios, sin embargo a poco andar surgieron los primeros reparos que decían relación, en lo esencial, con el incumplimiento de las frecuencias debido a la condición mecánica de las máquinas.

Lo anterior no hizo más que intensificar las multas impuestas por el Ministerio de Transportes a la empresa, y en definitiva conspiró para que se produjera un deterioro del servicio.

Esto se había tornado en una situación insostenible, a decir del propio seremi del ramo, Marco Mella, quien en nuestra edición del 3 de abril pasado, reconoció que uno de los escenarios probables era optar por una rescisión del contrato al operador de buses.

En todo caso, fue la misma concesionaria la que escogió el camino de la cesión del contrato a otra empresa, lo que es motivo de un profundo análisis, para no verse interrumpida la continuidad del servicio por los próximos dos años y algunos meses, plazo que resta del acuerdo original.

Estamos ante un tema particularmente sensible para la población, donde el rol del Estado es velar porque se cumpla el contrato y asegurar la mantención de los recorridos en una zona donde la rigurosidad de su clima obliga a usar locomoción para el desplazamiento de sus habitantes hasta sus lugares de trabajo, colegios, hospitales y grandes centros comerciales.

Frente a esta encrucijada, el desafío de la autoridad no es menor, al tener que consensuar con un nuevo operador la forma en que se deberá enfrentar la prolongación del servicio, en el entendido que para asumir un reto de tal envergadura, en lo primordial, pasa porque la empresa escogida tenga la capacidad logística para responder a los requerimientos de la población, sobre todo en materia de renovación de un porcentaje importante de la dotación de buses que circula por la ciudad movilizando pasajeros.