Necrológicas
  • Luis José Rodolfo Mansilla Cárcamo
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  • Enrique Guillermo Bacho Herrera
EDITORIAL

Una recurrente pesadilla nocturna para los vecinos del centro

Por La Prensa Austral domingo 21 de enero del 2018

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Ruidos molestos, como el circular con vehículos con escape libre, es la principal pesadilla nocturna que agobia a los vecinos y pasajeros de hoteles del centro de Punta Arenas.
La intolerable contaminación acústica que se arrastra desde hace demasiado tiempo en el perímetro céntrico, hizo crisis en la presente semana con algunos episodios que trascendieron a través de las redes sociales, donde mostraban a desafiantes automovilistas, mayoritariamente jóvenes, haciendo “piques” y derrapes, incluso en presencia de una patrulla de Carabineros a escasos metros, sin que lo anterior signifique una intervención policial.
La Ley de Tránsito prohíbe a todos los vehículos de combustión interna transitar con escape libre y los obliga a hacerlo provistos de un silenciador eficiente.
Históricamente las principales quejas de los habitantes del centro de la ciudad apuntan a los ruidos molestos provenientes de algunos locales nocturnos, los desórdenes que protagonizan jóvenes en las calles a altas horas de la madrugada, la presencia de personas ebrias en determinadas esquinas y los inconvenientes que ocasionan los perros callejeros.
Hace algunos años, un grupo de vecinos protestó por las carreras vehiculares clandestinas que tenían lugar afuera de discotheques, lo que obligó a las autoridades policiales a intensificar sus patrullajes nocturnos.
En las molestias a las que se ven sometidos los vecinos del centro hay mucho de un factor ya recurrente en la zona: el excesivo consumo de alcohol, especialmente en la juventud. Esa actitud provoca que algunos jóvenes salgan de los locales nocturnos con un comportamiento desafiante, alterando la quietud de la madrugada.
Lo paradójico de esta situación es que existen vecinos que se trasladaron al centro de la ciudad en busca de comodidad y tranquilidad. Sin embargo, con el correr del tiempo, si bien comprueban que vivir a pocas cuadras de la Plaza de Armas tiene ventajas, también conlleva un lado desconocido.
Con toda seguridad los vecinos deberán seguir soportando las molestias, una manera de disminuirlas es avanzando hacia un cambio de actitud por parte de quienes las ocasionan, en el que prevalezca un mayor respeto por la vida de los otros ciudadanos.
Los residentes sólo demandan que las autoridades hagan cumplir la normativa vigente porque de lo contrario la ciudad se convertirá en una selva, donde imperará la ley del más fuerte con nefastas consecuencias para las personas.