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  • Julio Sebastián Calderón Maclean

Casi sale ganando

Por Agencias domingo 11 de diciembre del 2016

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Parte de la costumbre que tiene el ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga,  en cada visita de fiscalización de obras es intercambiar su casco de seguridad con algún trabajador que forme parte de la empresa constructora ejecutante, como un símbolo de “buena onda”, además de plasmarle su nombre a modo de autógrafo.

Este gesto no fue una excepción el pasado lunes, cuando en conjunto de una comitiva de autoridades locales, recorrió e inspeccionó los trabajos y estados de avance de los puentes Bories y Lautaro Navarro, además de sondear las faenas de conservación de riberas en la parte alta del río de las Minas.

En ese contexto, mientras contemplaba el renovado y finalizado acueducto emplazado en el cruce de las calles Lautaro Navarro con Ignacio Carrera Pinto, el titular del Mop avizoró a José Marimán, uno de los obreros que ejercía labores en la Plaza Sampaio, y se acercó a concretar su tradicional rito. Sin embargo, cuando el trabajador recibió el elemento preventivo del secretario de Estado, le señaló a este último que el suyo tenía unas orejeras que lo resguardaba de los ruidos de la construcción.

Tras esto, Undurraga le manifestó tranquilidad, apresurándose a desprender el protector auditivo con todas sus fuerzas, hecho que no prosperó ante las tímidas risas de los presentes. El segundo intento fue protagonizado por el diputado Juan Morano, que ni con la lengua afuera y dando su máximo esfuerzo, pudo conseguir el objetivo inicial. Y así el casco fue pasando de mano en mano por personal de la empresa Salfa, quienes tras unos minutos, y cuando ya el ministro se aprestaba a abandonar el lugar, lograron remover las orejeras, tan preciadas por el trabajador, evitando así que viajaran hasta las oficinas de Morandé 59, en la capital del país.