Necrológicas

Gente mala del norte

Por La Prensa Austral domingo 19 de enero del 2020
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Nadie supo si fue por los desastrosos resultados de la encuesta del Centro de Estudios Públicos (Cep) que revelaron que la imagen del Presidente Piñera se desplomó, con una esmirriada aprobación de 6% y un rechazo de 82% (el menor respaldo que tiene un gobierno desde el retorno de la democracia) o por el desfile de comentarios desafortunados que ha tenido durante sus intervenciones públicas, pero lo cierto es que ya en la primera actividad de su secreta agenda hubo desajustes.  Su asesor, Erick Ulloa, se acercó a los periodistas para informarles que “no iba a contestar preguntas”.

Esto llamó la atención, pues no se trataba de cualquier integrante del gabinete de Piñera, sino que estábamos frente a la… ¡vocera de Gobierno! Cabe preguntarse si la ministra no puede responder preguntas referentes a esta administración, entonces ¿quién está capacitado para ello o es que, saliendo de Santiago, deja de ejercer tal función?

Lo cierto es que la temprana advertencia de su asesor llegó aparejada con el hecho de que éste tampoco tenía información –o quiso jugar al misterio- sobre la hora en que Karla Rubilar iba a reunirse con la prensa local.

Dimes y diretes se transformaron en algo bastante bochornoso si se considera que esto se produjo mientras la ministra y otras autoridades estaban visitando la casa de una mujer postrada. Para aplacar los ánimos, uno de los asesores de prensa del alcalde Claudio Radonich pidió a la comitiva ministerial que la vocera entregara algunas declaraciones a los medios presentes.

El hiperventilado asesor santiaguino insistió en que la ministra no iba a hablar y su par de la alcaldía regional le hizo ver que los medios de comunicación de la zona podían preguntar lo que quisieran y que la propia ministra debía determinar si contestaba o no.

La rabia de nuestro amigo Erick lo llevó al punto de los gritos.

Lo notable de la situación es que hasta ese minuto nadie había tratado de acercarse a la ministra ni había manifestado interés en aquello.