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Escuela de mountainbike MTB Class comienza a lucir éxitos en su primer año de trabajo

Por La Prensa Austral lunes 16 de marzo del 2020

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Formada por unos treinta niños de 6 a 16 años

Entre enero y febrero, participaron en la Copa Chile en las ciudades de Valdivia y Pemuco, donde algunos de sus bikers lograron importantes resultados que los motivan a seguir creciendo en esta disciplina

Llueva o haya viento, ellos van igual. Si hay sol, mejor. El clima es un obstáculo más para los entusiastas chicos de la escuela de mountainbike MTB Class, que en un año de trabajo ya suma a una treintena de bikers, de los 6 hasta los 16 años, que se han comprometido a practicar los fines de semana, y ya están logrando éxitos a nivel nacional. En enero y febrero, algunos de los integrantes participaron en la Copa Chile, en las ciudades de Valdivia y Pemuco, logrando destacados lugares.

Cada sábado, de 11 a 14 horas, se reúnen en los alrededores de la laguna Lynch, para practicar. Las pendientes pronunciadas, los cerros, terreno inestable cuando hay barro, arbustos y estrechos senderos son algunos de los obstáculos que deben sortear. También, vale decirlo, la gran cantidad de basura que hay en el sector, igualmente es un factor a considerar, pues hay muchas botellas rotas. Pero nada detiene a los deportistas, que además de vibrar sobre sus bicicletas, han formado grandes amistades.

La escuela está a cargo de Francisco Prado Palacios y Cristián Marín Palacios, quienes formaron MTB Class en marzo del año pasado. “Hemos estado todo el año sin parar, pero en verano fue más intensivo, tres veces a la semana, y ahora partimos todo de nuevo, porque muchos llegaron de vacaciones, con horarios más establecidos”, indicó Francisco Prado.

Marín añadió que “ambos somos de Santiago y vinimos a competir hace unos cinco años, quedamos encantados con la ciudad y el clima, aunque parezca raro; cerramos todo allá y nos vinimos a Punta Arenas a probar”.

“La escuela consiste en practicar mountainbike y disminuir los errores lo más que se pueda, enseñando desde lo más básico, que es pasar los cambios, los frenos, cómo se desenvuelve en una curva, bajada; es tratar de entregarles las herramientas necesarias a los niños, para que se puedan desempeñar bien si les toca ir, por ejemplo a un cerro. Generalmente, vamos cambiando de sectores, partimos en el parque María Behety, pero al estar siempre en un mismo lugar hace que se vayan acostumbrando y a saberlo de memoria, así que les vamos dando otros lugares”, explicó Prado.

Cristián Marín a su vez, destaca el compromiso y pasión de los chicos. “Han demostrado que tienen ganas, no paramos con lluvia, viento o nieve; esta región tiene chicos con muchas ganas de pedalear, de hacer cosas al aire libre”. Y sobre los cambios de los circuitos, enfatiza que “el mountainbike es un deporte que constantemente obliga al cambio de escenario, no los podemos tener siempre en el mismo lugar y también buscamos que sea más entretenido para los chicos, vamos rotando los lugares”.

Ahora están en el sector de la laguna Lynch desde mediados de febrero, donde han creado algunos circuitos combinando lugares que sean muy accesibles y lúdicos, para los más pequeños o los que se inician en este deporte, y otros más complejos y técnicos. Claro que eso no significa que no haya caídas, de hecho, es parte de este deporte. “Estamos propensos, en todas las clases, a tener accidentes, pero siempre se parte de una forma teórica antes de realizar cualquier tipo de actividad y luego se lleva a la práctica, se va dividiendo paso a paso, en base a los niveles y capacidades de los chicos”, añadió Prado.

La Copa Chile

La escuela formó una rama Racing, competitiva, de la cual sacaron a cuatro chicos, de los cuales llevaron a dos a competir a fechas de la Copa Chile, que se realizaron en enero y febrero en las ciudades de Valdivia y Pemuco. “La idea de llevarlos no era que tuvieran posición ni lugares, sino ganar experiencia, que conozcan otros competidores, otros circuitos, climas, temperaturas, y que se rodeen de los mejores de Chile. Y nos llevamos la sorpresa de que salieron terceros en su categoría Manuel Mella y Vicente Garrone. La idea es, por calendario, llevarlos a otras carreras a nivel nacional. Con todo el revuelo que hay a nivel nacional, no sabemos, pero la primera sería en mayo, en Lo Barnechea y el próximo año ir nuevamente a Copa Chile y a otras competencias nacionales. Hasta ahora tenemos cinco niños participando de manera competitiva, entrenan a diario, tienen otra alimentación, una planificación distinta a otros niños de la escuela”, distinguió Prado.

Vicente Garrone, de 13 años, que en las dos fechas sacó tercer lugar, reconoció que cuando comenzaron, a mitad de año, con el grupo más competitivo, “los profes nos mencionaron la Copa Chile como una experiencia, y fuimos simplemente a ganar experiencia y conocer a otros corredores, pero nos sorprendió el logro de sacar podio, y eso nos motiva para la tercera fecha. Aparte de la diferencia de nivel, cambian los circuitos porque con el barro, los circuitos no son parecidos. Acá llueve un poco y se llena de barro; allá era pura arena, muy distinto. En la primera fecha había como 25-30 grados, y nos tocó una neblina al principio”, recordó.

La progresión de Garrone ha sido notable, porque comenzó en el mountainbike en abril del año pasado en el Colegio Alemán. “Antes andaba en bicicleta, al lado del colegio hay una pista y yo iba a saltar, y eso, pero con las clases comencé a practicarlo más competitivamente. Lo que más me gusta es bajar y saltos, se me hace más fácil, y lo que más me cuesta, es la subida, porque llevo poco tiempo, no me gusta cansarme y por el tema físico, no me gusta mucho ‘rutear’, hacer kilómetros, pero igual tengo que hacer conciencia que eso me permitirá mejorar, porque hay que trabajar el estado físico. Cuando vas subiendo, sientes que las piernas no te dan más y tienes que seguir, y cuando terminas, ¡da un alivio!”.

Manuel Mella sacó tercer lugar y destacó que la carrera estuvo “difícil, pero sin ninguna caída; buenos competidores y en la tercera fecha igual saqué tercer lugar en un circuito aún más difícil. Me sorprendió el resultado, porque fuimos a ver cómo era el nivel solamente”. El estudiante de 11 años, del Colegio Alemán comenzó en esta disciplina porque “el año pasado, los profes hicieron una Acle y después lo tornamos más competitivo, con carreras y todo eso”. Además confiesa que su mayor dificultad la representan las subidas, lo que compensa con su gusto por los saltos y bajadas. Mella añade que “los entrenamientos son pesados, uno llega muerto a la casa, y hay que cuidarse en la alimentación”.

Otro de los que participó, obteniendo un octavo lugar, fue Hans Hermann, de 16 años y estudiante del Liceo Politécnico. “De 22 corredores salí octavo, en la primera vuelta me caí, me pasaron todos los corredores. Había una capa de tierra que hacía casi imposible pasar, pero había que pararse y seguir. Tuve que dar tres vueltas al circuito, y había algunas subidas complicadas”. El deportista comenzó el año pasado en febrero, porque le gusta andar en bicicleta “pero ahora salgo porque quiero mejorar e ir a competencias, sacar lugares. Lo que más me cuesta son las subidas, pero con el tiempo se va mejorando hasta que salga. Me gusta saltar, hacer bajadas con harta pendiente”.

Hans también tiene que seguir una rigurosa dieta alimenticia. Por ejemplo, “comer harta verdura, pollo, no carnes rojas ni nada frito. Lo que no me gustan son los garbanzos. Y hay que tomar mucha agua y no tomar bebida, salvo algunas como Powerade o Gatorade, ni tampoco energéticas”.

En la región igual participan en competencias. Por ejemplo, el fin de semana venidero correrán en isla Riesco, donde irá toda la escuela, desde los más pequeños.

Los que recién parten

El mountainbike requiere de mucho esfuerzo y disciplina, una buena condición física y resistencia, pero además, fortaleza mental para superar los dolores de alguna caída o la frustración de no poder subir una cuesta, por ejemplo. Especialmente en los más pequeños o que dan sus primeros pedaleos. Incluso, hubo uno de los chicos que el año pasado sufrió una fractura, la que no disminuyó su entusiasmo.

Al respecto, Cristián Marín explicó que “lo que nos ha dado bastante resultado es que nos apegamos bastante a la pedagogía; tenemos muy claro que si un chico no tiene una escala de progresión, difícilmente va a poder hacer alguna maniobra difícil. Siempre partimos de lo más básico desde el punto que ellos sientan seguridad, y así hemos terminado con chicos que han competido a nivel nacional. El punto relevante de la escuela es que no buscamos resultados; si algún día tenemos un campeón nacional, genial, pero la idea es que haya muy buena onda entre ellos, que se respeten, y que lo pasen bien haciendo deporte al aire libre”.

Ignacia Sepúlveda tiene 7 años y va en el Colegio Pierre Faure. “La bicicleta me gusta un montón y andar en bici. No me da miedo, en los circuitos difíciles, primero lo intentas y si no, lo haces caminando y después te subes. Me he caído algunas veces. El grupo es bueno. La bicicleta me la compraron el año pasado porque tenía una que era muy chica. Los Margoni me la regalaron cuando fuimos a ver”.

Ian Barckhahn, de 8 años empezó el año pasado, en las vacaciones. “Quise venir porque estaba aburrido y me gustó. Los circuitos son difíciles, algunos, me cuestan las subidas, pero no da miedo. He tenido muchas caídas, pero no me ha pasado nada. A mediados del año pasado me regalaron la bicicleta”.

Finalmente, Francisco Prado llamó a los chicos a los que les guste este deporte, a inscribirse, “el requisito principal es el uso de la bicicleta de mountainbike, da igual el modelo y la gama que sea, pero que esté en buenas condiciones, que tenga neumáticos con caluga para que se puedan agarrar en el cerro, y el uso obligatorio de casco, y agua. El valor mensual es de 30 mil pesos y estamos viendo si agregamos otra hora en la semana”, finalizó.

Fotos José Villarroel