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Jugadoras de hockey indoor se abren camino en Argentina para desarrollar su deporte

Por La Prensa Austral lunes 9 de septiembre del 2019

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Club se formó este año

Es el único club de Punta Arenas y esperan que aumente el interés para tener una competencia fuerte, ya que, hasta ahora, han debido viajar a Argentina para competir. Ese roce hizo que tres de sus jugadoras fueran seleccionadas para representar a la provincia argentina de Santa Cruz

Cristian Saralegui

csaralegui@laprensaaustral.cl

El hockey indoor es un deporte que ha sido desarrollado, principalmente, en el Colegio Británico. De hecho, las jugadoras del Punta Arenas Hockey Club, formado recién este año, provienen de este establecimiento. Las entrenadoras Loreto Jara y Angélica Martínez impulsan este proyecto, debiendo luchar contra la escasa cultura que hay sobre esta disciplina. Por poner un ejemplo, la dificultad que tienen para conseguir un gimnasio. Solamente Verdemar les abrió las puertas. En otros terrenos, como en el gimnasio Fiscal, aducen que los patines estropearán el piso, aunque en Argentina han jugado en superficies similares.

Ante la ausencia de otro club, han tenido que medir fuerzas en Argentina. “Este club partió este año, venían conmigo desde el colegio, pero este año decidí abrir el club porque pueden entrar a una Liga Santacruceña, que es de alta competencia, y donde pueden tener la posibilidad de estar en competencia todo el año con clubes argentinos, principalmente clubes de la provincia de Santa Cruz y segundo, porque es la opción de abrirlo a la comunidad y que niñas de otros colegios que quieran aprender este deporte, tengan la libertad de hacerlo acá”, parte explicando la entrenadora Loreto Jara.

Pero el primer obstáculo viene de las familias, que puedan sentir temor de que este deporte, en apariencia tan rudo, ser perjudicial para las niñas. “Las mamás pueden tener sus aprehensiones, pero la motivación mayor del hockey es cuando empiezan a practicarlo, porque es muy entretenido, es un deporte de contacto, rápido, que en sí tiene el reglamento que fundamenta y aporta para que sea un deporte limpio, porque tiene muchas reglas para controlar el impacto, hay mucho tema de respeto, al árbitro, rivales y reglas. Pareciera que fuera violento, pero aunque es de contacto, las niñas están bien protegidas: usan rodilleras, protector bucal, canilleras, medidas que este deporte toma para el cuidado de las jugadoras”, detalló Jara.

Pese a estas dificultades, la entrenadora mantiene la fe y guía a sus jugadoras en este camino, que las ha llevado a viajar hasta seis veces a diferentes ciudades argentinas, como Ushuaia, Calafate, Río Turbio, Río Gallegos, Río Grande, y El Chaltén. “No pierdo la esperanza que la gente lo haga mas conocido y se pueda atraer más gente. En Natales hace una semana se abrió otro club, lo que indica que va a ir creciendo, si en la Patagonia argentina esto es un éxito y las niñas practican hockey, yo apunto a que en Punta Arenas va a pasar lo mismo. Los sábados en la mañana tenemos niños de 3 años y medio, hombres y mujeres, es abierto para todos, pero ya en un par de años empezarán a sumarse. En este club hay puras niñas, pero no hay problemas con quien quiera venir a aprender, con cinco jugadores haces un equipo”, invitó.

Tres seleccionadas

Aunque las condiciones no son las ideales, el talento está. Lo comprueban Fernanda Huepe, de 16 años; Ana Sabatini, de 15 y Trinidad Izquierdo, de 14, que fueron seleccionadas por Santa Cruz para un campeonato nacional que se jugará en octubre.

“Fuimos a un campeonato a Río Turbio y ahí el entrenador de la selección nos invitó a participar en una convocatoria, que es entrenamiento de preselección. Y así quedamos nosotras tres. Llegamos directo al Nacional en octubre, a jugar por Santa Cruz, como no estamos en la Federación de Hockey de Chile, no hay problema, tenemos que inscribirnos en la de Argentina. Yo jugué en primero básico y después lo retomé en quinto hasta ahora, que voy en segundo medio. En el colegio está la posibilidad y una se mete al principio por moda, algunas quedan enganchadas y otras se van yendo de a poco”, indicó Huepe.

Ana Sabatini, es Argentina y comenzó en tercero básico. “Me gustó como era, no hay problema con los golpes. Preguntamos por el gimnasio fiscal, que es como la cancha más parecida a la que hemos jugado en Argentina, pero no nos autorizaron, porque dicen que se puede rayar. En Argentina es como barnizado, el fiscal es igual, además que con otros deportes también se raya, creo que no nos reconocen porque somos el único club, y como no es popular, no le ven la gracia. Yo soy de la provincia de Buenos Aires, allá se juega en césped, hay mucha tradición y es más popular, en el sur de Argentina, de Bariloche hacia abajo, en cambio se juega en este tipo de superficie”.

Las tres concuerdan en que las condiciones que tienen en Punta Arenas, no son las ideales. “Acá corremos distancias cortas rápidas y en Argentina es mantener un ritmo constante y carreras largas. Eso nos juega en contra, porque estamos acostumbradas a correr tanto, es otro modo de juego y es una desventaja”, comentan las tres.

Las peques igual juegan

El club cuenta con jugadoras de diferentes edades. Las más pequeñas no se asustan ante las caídas o golpes.

Amalia Vargas tiene 11 años y va en quinto básico. “Llegué el año pasado al Colegio Británico y me integré al hockey. Una de mis mejores amigas me invitó, que era divertido, me gustó y seguí. Había otras niñas que eran mejores que yo y me molestaban, y en ese sentido me costó, pero ahora son mis amigas. Llevo un año y medio. Practico esto, fútbol, equitación y tenis, pero este y equitación son mis favoritos, es como que incluye muchos deportes, el correr y la motricidad con el palo”, describió.

En tanto, Catalina Izquierdo, del mismo curso, se motivó gracias a su hermana seleccionada. “Empecé en segundo básico, llevo tres años. Cuando no me funciona algo, me enojo, pero con este deporte, trato y trato y me termina resultando, por eso me gusta mucho. Puedo correr por todas partes y ser muy rápida para detener los pases, dar pases y meter goles. Mis dos hermanos chicos vienen a otra clase y a mi hermano grande, también. Mi papá hacía hockey en hielo, pero ya no”, contó.

En el caso de Camila Concha, también de quinto, lleva tres años jugando hockey. “Mi hermana practicaba y me parecía un deporte divertido, hay muchos golpes, pero aguanto, ya no me molestan tanto. Lo que me gusta es que corro mucho, bajo de peso y además juego fútbol y voleibol”.

A prueba de golpes

Matilde Arancibia cursa octavo básico y es arquera. Para jugar tiene que vestirse con un aparatoso equipamiento, aunque muy útil para soportar los golpes. “Entre cinco y seis años llevo practicando. Partí en el Británico, me inscribí solamente para hacer un deporte y después me gustó. El equipo con el que entreno y la dinámica de los partidos, no se parece a ningún otro, no hay pausas”, enfatiza.

Pero ¿por qué decidió ser arquera y recibir los duros golpes de la pelota? “Comencé hace un mes a ir al arco, antes era defensa, necesitaban un reemplazo y me terminó gustando. Juego al arco en fútbol y estoy acostumbrada, aunque acá la pelota es más chica, más dura y más impacto. Con el casco con el que entreno, como no es de arquera, los impactos son más fuertes, me llegó una y me dejó un pequeño chichón”, confesó antes de mostrar su equipamiento: “El casco que conseguí, aún no me llega, además es caro. Acá el club me facilita zapatillas, shorts, armadura y protección para las manos, el casco, todo de goma. No es pesado, pero da mucho calor”.

De esta forma, con valentía y entusiasmo, estas niñas demuestran que un deporte poco conocido puede ser una alternativa entretenida, para todas las edades. Y con este ejemplo, buscan motivar a que más estudiantes se sumen, se puedan formar clubes y no tengan que estar viajando siempre a Argentina a competir, aunque los beneficios sean numerosos.

Fotos Gerardo López Masle