Necrológicas

Los Patagones extrañan las canchas y hacer goles, pero siguen entrenando y consolidando su amistad

Por La Prensa Austral lunes 27 de julio del 2020

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Tres años tiene esta escuela formativa

Desde el inicio de la pandemia, han estado realizando entrenamientos a través de plataformas virtuales, participando en charlas y compartiendo fotos en redes sociales, para no perder el contacto

Cuánta tristeza deben acumular los niños y niñas que se fascinan con correr por un césped verde, detrás de una pelota, buscando meter goles, saltar a cabecear, barrerse para evitar un gol o, en el caso de los arqueros, volar para sacar un balón imposible. Una sensación tan agradable que no importa si hay frío, calor, viento o nieve; el fútbol genera un placer casi inexplicable. Por eso, esta pandemia que los ha mantenido encerrados la mayor parte del tiempo, ha significado un dolor para todos aquellos futbolistas, que forman carácter y amistad, mediante la actividad deportiva.

Pero lejos de lamentarse por la situación que aqueja a todo el mundo, literalmente, en la Escuela de Fútbol Patagones decidieron continuar adelante, pero de otra manera. Como lo importante para ellos es la formación de buenos deportistas, asumieron con filosofía esta parada obligatoria. A los entrenamientos a través de plataformas virtuales, se unieron actividades para mantener el contacto, por ejemplo, publicando semblanzas de los jugadores en Facebook, que sin dudas, son un aliciente para su desarrollo futuro.

El entrenador de la escuela de fútbol, José “Canilla” Hernández, siempre está en contacto con los más de ochenta niños que la integran.

“Llevamos tres años de trabajo y en septiembre del año pasado incorporamos al equipo femenino. Pero en marzo, todo esto se detuvo, pero siempre tratamos de mantener ese contacto con los niños y apoderados, así que hemos estado haciendo desafíos en casa, donde los niños ganaban premios, y hace un mes, estamos entrenando a través de la plataforma Google Meet, y ha estado buena la asistencia de los niños, aunque a los papás no se les cobra la mensualidad como antes, sino que se pide un aporte voluntario, de acuerdo a lo que ellos puedan. Lo importante es que los chicos no pierdan la parte física y les sirva de distracción, en lo mental, porque hoy en día los niños pasan ‘pegados’ al celular, el computador, tele, play y actividad física no tienen, muchos papás siguen trabajando y los niños quedan en casa”, explicó el entrenador.

En la escuela trabajan dos profesores y para optimizar el trabajo, se dividieron en dos grupos. Por un lado, la categoría más pequeña, con 18 niños de las series 2013-2014 y 2011 y 2012, que están dirigidas por José Oliva y Christian Hernández, mientras que en la serie de 2010 hasta 2004, mixto, participan entre 25 y 30 deportistas, bajo las órdenes de Stefani Abarzúa y el mismo José Hernández. “Todos los días se suben historias de los niños, a nuestra página, contamos sobre cuándo ingresaron y de cómo son ellos, Historias de Patagones se llama, para mantener el contacto con la familia y es una manera de hacerles ver que nosotros estamos ahí”, puntualizó Hernández.

Tanta es la unión que hay en esta escuela que solamente dos niños se retiraron, pero con la promesa de volver apenas se reanuden las actividades presenciales, por lo que se mantienen entre 80 y 85 jugadores. “Una vez al mes realizamos un taller, que es una clase online, padre e hijo, siempre un sábado, y a fin de mes, una reunión en la que uno de los chicos invita a un primo u otro amigo, para que no sea todo tan entrenamiento y salir de la rutina”.

Eso mientras tanto, porque pensar en competencias es aún muy aventurado de planificar. Lo que sí tienen claro es que lamentablemente, debieron desistir de un viaje que tenían en febrero de 2021 a Perú. “Se hicieron rifas, pero no podemos viajar, por un tema de que muchos apoderados quedaron sin trabajo, entonces preferimos evaluarlo bien, trabajar durante el próximo año. No queremos que, por ejemplo, un papá tenga que pedir un préstamo para que su hijo pueda viajar. Somos una escuela formativa en que lo fundamental es que los niños tengan buenos valores deportivos, que disfruten y no se estresen por perder en un campeonato, sino que sigan entrenando y creciendo. Prepararlos bien entre los 5 a los 12 años, para que sepan que pueden quedar en la banca, perder finales, y vivir todo ese proceso”, manifestó el entrenador.

Una muestra de lo familiar que es este club, es que se formó un comité de ocho apoderados, para ir en ayuda de los socios del club que la están pasando mal durante la pandemia, o quedaron sin trabajo.

Pero obviamente, están todos ansiosos por volver a pisar una cancha y jugar con los amigos, la esencia del fútbol.