Necrológicas

Pequeños pilotos son furor en carreras virtuales en el Circuito de Cabo Negro

Por La Prensa Austral lunes 1 de junio del 2020

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Dylan Jara y Nicolás Bahamonde, ambos de 8 años

Ayer se inició la primera fecha del campeonato TC 1.300 Histórico, organizado por la Asociación de Pilotos Virtuales Patagónicos, con record de pilotos inscritos. Ambos escolares han participado en anteriores competencias, con buenos resultados, que han sorprendido a los fanáticos del deporte tuerca

Con sólo 8 años, Dylan Jara y Nicolás Bahamonde ya pueden decir que han corrido en el Circuito de Cabo Negro. Aunque claro, de manera virtual. Sin embargo, la gráfica del juego ideado por la Asociación de Pilotos Virtuales Patagónicos, APVP, es tan real, que no tiene nada que envidiarle a lo que, hasta hace un tiempo, antes de la pandemia, vivían los pilotos. Y hay que tener destreza, porque no es un simple juego.

Ambos se han involucrado tan bien que muchos de los participantes se sorprenden con el nivel que han alcanzado, desde que comenzaron a participar en las competencias. Ayer, además, partió la primera fecha del Campeonato TC 1.300 Histórico, con más de 120 competidores. Y claro, con la suspensión de las carreras presenciales, hubo que apelar a la tecnología, mediante esta plataforma, en la que se requiere de un computador, y para conducir, puede ser desde el teclado, joystick o para los más pro, un volante con su pedalera.

Patricio Abarza es uno de los que ha estado en la organización de la APVP desde fines de 2018 “Ya llevamos varios campeonatos con el circuito de Cabo Negro, hicimos incluso, hace una semana, un campeonato exclusivo de ese circuito, y ahora la gracia de este nuevo, es que la categoría de los autos con los que vamos a correr, es la Turismo Competición 1.300, que corrió en Cabo Negro hace unos años, con los autos históricos. Rompió récord de inscritos, porque tuvimos que armar tres categorías, en cada una 40 pilotos, y nos quedó gente en lista de espera”. En ella, competirán algunos históricos, como Carlos Andrade, Alexis Ravena, por citar sólo a dos.

Abarza indicó que “ocupamos una plataforma, un simulador y le vamos agregando los autos. En este caso fuimos desarrolladores propios de esta categoría e hicimos autos que no existían, que no estaban dentro del simulador, como la 128 3P, los Toyota Starlet, Volkswagen polo, el Fiat 128 familiare. Los desarrollamos nosotros, les hicimos la física, es casi como un juego de la categoría magallánica”, detalló.

Partieron organizando campeonatos los miércoles y domingos, con un promedio de cuarenta inscritos. Pero desde que se inició la emergencia sanitaria, “aprovechamos de sacar campeonatos más amplios y se ha inscrito una cantidad enorme de competidores y corredores que no pueden participar en el autódromo, de otras partes de Chile, como Temuco, Quilpué, Santiago, gente de Buenos Aires, Río Gallegos, Río Turbio, Uruguay y un chico de España”, destacó Abarza. Los miércoles corren los de la categoría principiante y los domingos, los expertos.

Y es tan real el juego, explica Abarza, que “si empiezas a chocar, el vehículo se empieza a deformar, te puedes ir a un lado con los toques, es simulador completo. Si el choque es grave, quedaste fuera. Y nosotros como organizadores nos preocupamos de la buena convivencia. Tenemos sistema de sanciones, penalizaciones, si envían denuncias de un piloto que hizo una maniobra de mala fe, lo revisan con imágenes de video y se le puede sancionar para la próxima fecha, se les suma tiempo e incluso, se les puede descalificar. No nos ha pasado porque igual hay que pagar inscripción. Se lo toman en serio”, recalca.

Promesas que ya son realidad

De ellos, Dylan Jara es quien más ha sorprendido a los organizadores y el público, que sigue las carreras tanto a través de Facebook como en el canal 16 de TV Red y por +TV, en el canal 37 de la misma operadora de cable. Al respecto, Patricio Abarza recuerda las primeras carreras del estudiante de 8 años, de la Escuela Portugal: “Dylan corrió por primera vez en el campeonato que hicimos en Cabo Negro y cuando hacíamos las transmisiones, era furor. Y cuando decíamos que era un niño de 8 años, con un auto Rayo McQueen, todo el mundo escribía, apoyándolo”. Y es que como reconoce, no es llegar y participar. “Es como manejar un auto de verdad, hay que controlar muy bien el vehículo, pero tenemos dos chicos de 8 años, uno que es hijo de piloto, y que tiene experiencia hasta en autos de verdad. De ahí se pega un salto a chicos de 16-17- y el mayor que tenemos es de 60 años, entonces es un gama alta de edades. La mayoría es de 20-30 años”.

En todo caso, pese a su edad, es muy beneficioso que participen, pues “Como es simulación, los niños empiezan a aprender respeto, técnicas de manejo, estar en los horarios justos sino quedas fueras, entonces les ayuda harto a los chicos a formarse como futuros pilotos”.

Dylan comenzó a correr porque su papá, Robin, comenzó a participar. “Descargué el juego cuando éramos 15-20 participantes, para divertirnos. Tiene sus requerimientos de Ram y espacio, los últimos vienen con más detalle y son más pesados, con tarjeta de video porque si no, se pega. Igual tengo un notebook normal, no se requiere algo tan especial”, explicó Robin. “Mi hijo siempre practicaba y quería correr, pero como era chico, no lo dejaba, porque podía perjudicar a los otros jugadores. De a poco empezó y como hicieron dos categorías, Experto e Intermedio, le dije que probara y ha tenido buenos resultados. Participó en seis carreras, ganó una y sacó el quinto lugar entre cuarenta competidores. Cuando empezó, la primera fecha de prueba, me sorprendió porque salió segundo, peleando con el puntero, así que ahí me entusiasmé. La fecha de prueba también la ganó”.

Para el pequeño estudiante, que según confiesa su papá, está prácticamente todo el día conduciendo el vehículo virtual, esta competencia ha suplido su falta de actividad deportiva que llegó con el confinamiento. “Yo corro en moto y mi papá en auto y ahí me empecé a motivar. En moto corro en el Barrio Industrial, llevo dos años más o menos. En el campeonato que recién terminó, en febrero-marzo, salí campeón. No ha sido tan distinto. Me gusta que la liga está creciendo mucho y el juego está muy bueno. No me ha costado mucho, entreno harto. Estoy casi todo el día. Con la cuarentena me empecé a enviciar más con el simulador y el play. Soy el único tuerca en mi curso”, cuenta con orgullo Dylan Jara, mientras su papá apunta que ya tiene barra propia que lo alientan, incluso de Argentina.

Desde Natales corre en Cabo Negro

También con 8 años, Nicolás Bahamonde participa en este campeonato desde Puerto Natales, junto a su hermano Ignacio, también piloto. “Yo comencé hace dos años, con el incentivo de Bastián Miranda (uno de los impulsores de la APVP), me metí al mundo virtual, me dijo que tenía un simulador y volante, me motivé, estaba el circuito de las 3 horas y se empezó a armar la liga. Mi hermano se incorporó hace unos tres meses. Para el campeonato pasado lo inscribí y empezó a entrenar con regularidad. Yo compito ahora en Experto y mi hermano en principiante”, definió.

Ignacio Bahamonde recalca que la sensación y tomada del volante, es muy similar a la realidad, por lo que “hay que tener habilidad, es necesaria harta práctica. Tenemos un volante en un escritorio. Mi hermano antes tenía una cuatrimoto, salía unas cuantas veces, pero con esto agarró más vuelo”, reconoció.

Para Nicolás, estudiante de tercero básico en el Liceo Monseñor Fagnano de Natales, ha sido una gran experiencia: “Me ha ido bien, es medio complicado, lo que más cuesta algunas partes donde con los frenajes me voy mucho. Hace poquito participo, las carreras online me gustan, es bastante real. Practico como tres veces a la semana”, comentó.

Anoche ya rugieron los motores en Cabo Negro, emulando las habituales jornadas dominicales que tanto se extrañan desde que llegó la pandemia que, de todas maneras, no fue suficiente para aplacar el entusiasmo de los aficionados a los motores y la velocidad. Todos los domingos y miércoles se pueden ver las carreras en los canales mencionados anteriormente.

Fotos cedidas