Necrológicas
Según investigación realizada en Chile

Condición socioeconómica, el lugar donde se vive y la vestimenta influyen en el trato a las personas

Por La Prensa Austral jueves 15 de junio del 2017

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Una de las principales razones para sufrir menoscabos es la condición socioeconómica, junto con el lugar donde se vive y la vestimenta, según señala una investigación elaborada por el PNUD sobre la desigualdad en el país.

Entre las múltiples consecuencias que acarrea la desigualdad socioeconómica en Chile, existe una quizás menos explorada y es el hecho de que muchas veces las personas se sienten menoscabadas debido a su condición social. “Si voy a comprar al (centro comercial del sector oriente) y no voy vestida regia no me tratan igual que las otras secretarias. Claro, tengo que disfrazarme de cuica”, relata una secretaria. “Te miran con desprecio o te miran como a un delincuente”, agrega un obrero al comentar su experiencia de vestir su ropa de trabajo en un centro comercial. Ambos testimonios son recogidos en el libro “Desiguales” -investigación del PNUD publicada hoy-, que en uno de sus capítulos aborda ese tema.

Según el estudio, para gran parte de los chilenos, “las desigualdades socioeconómicas se viven como diferencias en el modo en que los otros las consideran, que es gatillado por marcadores de clase, entre los que se cuenta la forma de vestir y de hablar, el lugar donde se vive, la posición en la jerarquía organizacional y la ocupación”.

Los “malos tratos” pueden ir desde la discriminación propiamente tal a sentimientos de menoscabo que tienen que ver más con la percepción, y se traducen, por ejemplo, en tratos injustos o irrespetuosos, y la forma de mirar y de decir las cosas.

De acuerdo al estudio -que aplicó encuestas y realizó un análisis cualitativo a través de entrevistas y grupos de discusión-, el 41% de los consultados experimentó “malos tratos” en el último año.

La mayoría dice que fue “pasado a llevar” (30%), “ofendido o mirado en menos” (29%) y “tratado injustamente” (27%). La investigación señala que la posibilidad de sufrir un menoscabo en Chile está influida por el nivel socioeconómico del individuo.

Así, la mitad de las personas de clase baja reporta episodios de “malos tratos”, mientras que en la clase media alta el porcentaje baja al 30%. Si se controla por otros factores, las personas de sectores populares tienen una probabilidad 15% mayor de tener una de esas experiencias que una de clase media alta.

“Pertenecer a una clase ocupacional más alta, tener una mejor educación o recibir más ingresos implica una menor probabilidad de ser pasado a llevar, de ser ofendido, mirado en menos, tratado injustamente o sufrir discriminación (…) Pertenecer a las clases más acomodadas en Chile facilita significativamente no tener experiencias de malos tratos”, señala la investigación.

El trabajo, la calle y servicios de salud

También se determinaron los lugares donde las personas más sufren menoscabos. En primer lugar está el lugar de trabajo (42%), la calle (33%) y los servicios de salud (33%). Le siguen el transporte público, oficinas de servicios públicos y comercio. Mucho más abajo aparece la familia, bancos, manejando un vehículo, lugar de estudio y comisaría. En cuanto al trabajo, quienes más reportan “malos tratos” son las personas de clase baja (49%) y medias bajas (45%). El estudio hace hincapié en que, para muchas personas, “la actividad laboral no sólo significa salarios bajos, sino también la exposición permanente a potenciales experiencias de malos tratos”. También apunta que, al estar en una situación de subordinación e inseguridad laboral, los costos de “reaccionar para intentar resguardar la dignidad” pueden ser elevados.

También señala que la experiencia de “malos tratos” en el trabajo no sólo se atribuye a los “malos empresarios”, sino también a personas de distinta jerarquía e incluso a colegas “que no desean ‘hacer la pega’ y recargan el trabajo de sus pares”.

Respecto de los servicios de salud, quienes sufren más experiencias de menoscabo son las mujeres -lo que podría explicarse porque suelen ser las encargadas del cuidado de los niños y ancianos en la familia- y las personas con menores ingresos y menos educación.

En este ámbito resulta más irritante para las personas sentir que son tratados indignamente, pues sienten que si tuvieran dinero podrían acceder al sistema privado y eso no ocurriría.

Aquí una fuente de irritación es la espera y la relación con los funcionarios, especialmente los médicos, pues sienten que éstos les dedican poco tiempo, si se compara con la larga espera, y no le explican de manera adecuada.

“Una persona que tiene plata puede ir a un doctor y el doctor se va a comportar como doctor y te va a decir: ‘Tienes esto, tómate esto y te vas a recuperar’. Uno, pobre, va al consultorio (…) tienen promedio diez minutos máximo para atenderte, entonces: ‘Un resfrío, pa’ la casa’”, señala una mujer de clase baja de Santiago.

Razones de menoscabo

El principal motivo al que las personas atribuyen sufrir “malos tratos” es la clase social (41%), luego el lugar donde vive (28%) la vestimenta (28%) y su ocupación o trabajo (27%). Todas éstas se relacionan con la condición socioeconómica.

“Chile es un país clasista. El clasismo gatilla experiencias de menoscabo y discriminación”, sostiene el estudio. Más abajo se ubica la edad. Aquí quienes más se sienten menoscabados son los mayores de 65 años y los jóvenes entre 18 y 24 años, principalmente por su modo de vestir. Luego está la apariencia física, el sexo, nivel educacional, etnia o raza, discapacidad, y en los últimos lugares el color de piel y la orientación sexual.

Finalmente, respecto de quiénes son los que más tratan mal, en primer lugar está “un desconocido” (43%), los funcionarios públicos (34%) y los jefes (26%).

En cuanto a los jefes, en los estratos medios está la imagen de que son personas que ascendieron muy rápido socialmente, “que son igual que uno, pero les tocó la suerte de que les vaya mejor” y se transforman en “maltratadores”.