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  • José Cárcamo Galindo

El cáncer al pulmón podría dejar de ser letal y convertirse en una enfermedad crónica

Por Agencias jueves 14 de noviembre del 2019
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Más de un millón y medio de personas mueren por cáncer de pulmón cada año en el mundo. El 70% de los diagnósticos son demasiado tardíos, por lo que los tratamientos actuales no bastan para curar la enfermedad ya muy avanzada. Priscila Kosaka Monteiro (Brasilia, 40 años), investigadora química del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y galardonada este lunes por la Fundación Fero, que impulsa los estudios sobre el cáncer, desarrolla una tecnología de diagnóstico 100.000 veces más sensible que las existentes. Mediante análisis de sangre y dispositivos minúsculos altamente sensibles, su sistema detecta la presencia del tumor desde el primer momento.

“Las tecnologías de hoy no consiguen penetrar el tejido. El plasma humano es como una sopa con una alta concentración de proteínas que hay que explorar y estos sensores permiten pescar al culpable, es decir, al biomarcador de la enfermedad”, explica Kosaka Monteiro.

Las proteínas fusionadas que demuestran la existencia de un error genético dan a los científicos una “seguridad absoluta”. Para la experta, estos elementos son unos marcadores muy interesantes, porque están involucrados desde el principio del tumor. “Si conseguimos encontrar esta proteína en la sopa, ya podemos escanear al paciente y obtener una imagen completa del estado de la enfermedad desde sus inicios”, sostiene la química.

El sensor es capaz de descubrir los biomarcadores que circulan por la sangre en las diferentes etapas de la enfermedad. El sistema mezcla dos tecnologías, una de sensibilidad y la otra de especificidad. Además, el análisis de sangre es un método no invasivo y que no perjudica al paciente. Los médicos podrán, por lo tanto, seguir el desarrollo del tumor con precisión y suministrarle un tratamiento más eficiente y más personalizado.

“Por primera vez, vamos a tener información general, un mapa completo del tumor gracias a las huellas que habrá dejado en la sangre. Quiero que el cáncer de pulmón se transforme en una enfermedad crónica”, detalla la científica brasileña. Aunque su sueño sea eliminar la mortalidad por completo, ya se sentiría afortunada si su tecnología logra reducirla un 10%.

Estos tumores están compuestos por millones de células que producen, cada una de ellas y cada  hora, centenares de copias de la proteína cancerígena, según explica Priscila Kosaka. Hoy, estas copias sólo se pueden detectar mediante inmunoensayos, y 10 años después de la génesis de la enfermedad. La tecnología propuesta pretende, por lo tanto, detectarlas lo más pronto posible, es decir, cuando las células nocivas no llegan ni siquiera a medir un milímetro y todavía no se han multiplicado una y otra vez.

“Es imprescindible bloquear el desarrollo de una enfermedad tan importante como esta”, opina la científica. Su objetivo es llamar la atención del mundo de la oncología gracias a un modelo preciso. Y el cáncer de pulmón le parece el ejemplo más potente.

Por ahora, según admite la investigadora, es imposible realizar un ensayo clínico y tampoco puede proponer su proyecto para la detección de otros cánceres.

“Todavía me hace falta desarrollar sensores para cada tipo de proteína defectuosa. Sin embargo, está claro que este procedimiento traerá avances a la investigación, y ya es mucho”, concluye.

Metástasis
en los huesos

La Fundación Fero también ha premiado una investigación “disruptiva” liderada por Roger Gomis, del Institut de Recerca Biomèdica (IRB) de Barcelona, sobre cómo se origina la metástasis de cáncer de mama de tipo luminal en los huesos.

“Hasta ahora, se había asociado a las células que ayudan a degradar y reparar el hueso, pero hemos demostrado una relación entre las células tumorales y las que componen la médula del hueso”, ha dicho Gomis en una entrevista de Europa Press.

“Somos los primeros que intentamos entender cómo se produce esta comunicación” entre las células cancerígenas y las de los huesos, tras detectar que, cuando hacen crecer las células en un modelo de laboratorio -ratones a los que se les han implantado células humanas-, las células tumorales crecen más rápido y de forma más agresiva.

El 15% de pacientes con este cáncer sufre metástasis, que en el 70% se origina en los huesos y después va a otros órganos, donde los oncólogos pueden aminorar los síntomas, pero no curar: “Si entendemos cómo hablan las células tumorales con su entorno para crecer de forma tan agresiva, podremos ser capaces de cortar la comunicación” y evitar la metástasis desde el inicio.