Necrológicas
  • Javier Muñoz Pérez
Las heridas ocultas tras la fachada de país próspero y estable

¿Es Costa Rica realmente tan “pura vida”?

Por La Prensa Austral lunes 5 de febrero del 2018

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El “pura vida” se ha vuelto un eslogan de país.

Si a un costarricense le preguntas cómo está y quiere decir “muy bien”, seguramente te contestará “pura vida”. Al pedirle que describa a su país, es probable que te dé la misma respuesta.

Se repite como un mantra y se ha vuelto el eslogan de país, su principal carta de presentación. Se usa en publicidad, tanto para anunciar cerveza como colchones, y para promocionar el ecoturismo.

Pero ¿responde su definición a la realidad de la nación centroamericana? Hay indicadores que llevarían a pensar que sí, otros cuentan una historia diferente.

La semilla de la ubicua expresión la sembró una película mexicana cuyo protagonista la utilizaba por doquier, titulada “¡Pura vida!” y estrenada en el país en 1956.

Desde entonces ha ido incorporándose a los diccionarios de costarriqueñismos como un modismo con más de cinco usos (para saludar, despedirse, agradecer, calificar o mostrar admiración, etcétera) y que hace referencia al arte del buen vivir.

Feliz y verde, pero…

Con una esperanza de vida de 79,4 años y un ingreso per cápita de US$11.683, sus índices económicos y sociales nada tienen que ver con los de sus empobrecidos vecinos, como dos de los países más violentos del mundo (El Salvador y Honduras) y el segundo más pobre del hemisferio después de Haití (Honduras otra vez).

En el Informe Mundial de la Felicidad de 2017, publicado por Naciones Unidas, se ubicó en el puesto 12 de entre 155 países evaluados, y es el líder en América Latina.

Es algo que se debe, según dijo el Presidente Luis Guillermo Solís en una entrevista en 2015, a una “combinación virtuosa” de factores, como la estabilidad democrática y el hecho de no tener un ejército desde 1948.

También es el único país centroamericano libre de analfabetismo y una de las 20 naciones con más biodiversidad del mundo. Una cuarta parte de sus 51.100 km² es reserva natural protegida.

En 2017, usó solo energías renovables durante más de 300 días y para 2021 pretende convertirse en el primer país carbono-neutral, que elimina tanto CO² de la atmósfera como el que emite.

“Pero de ahí a decir que somos un país “pura vida”… Lo que somos es un país que sabe venderse muy bien”, le dice a BBC Mundo Juan Carlos Hidalgo, analista de políticas públicas sobre América Latina del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Instituto Cato, un centro de análisis con sede en Washington.

Pobreza y desigualdad

“En la segunda mitad del siglo XX Costa Rica logró tres cosas que se pensaban imposibles de hacer a la vez”, le dice a BBC Mundo Jorge Vargas Cullell, director de la ONG Programa Estado de la Nación.

“Hizo crecer su economía y productividad, creó y amplió el estado de bienestar y consolidó una democracia política, algo considerado un lujo sólo al alcance de los países desarrollado (pero) esos rieles que son básicos para entender los avances sociopolíticos y económicos del país han ido desgastándose en el siglo XXI”.

Pese a haber tenido un crecimiento sostenido durante 25 años, y ser el país de la región que más invierte en políticas sociales (23% de su presupuesto), tiene a una quinta parte de su población sumida en la pobreza.

Y a un 5,7% en la pobreza extrema, hasta un 7,9% en la zona rural, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censos.

En contra de la tendencia registrada en América Latina, en la última década la desigualdad aumentó.

El ingreso del 10% de los hogares de más recursos en 2015 era 32 veces mayor que el ingreso promedio del 10% de los hogares más pobres, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, una brecha mayor que la de los países que conforman ese foro al que Costa Rica aspira a acceder.

Y eso que, de acuerdo Vargas Cullell, “gracias a los programas sociales el Estado consigue reducir entre 9 y 11 puntos la desigualdad que genera la economía”.

“Uno de los principales problemas”, apunta el director del Programa Estado Nación, “es que el sector externo se ha diversificado y modernizado, pero no ha logrado arrastrar al resto de la economía, al sector tradicional”.

“Así, los que pertenecen a ese primer sector ganan mucha plata, pero los salarios de los que se dedican al segundo, que es la mayoría, desde jornaleros a trabajadores de la construcción, se estancaron. Sólo crecieron entre el 10% y el 15% en 20 años”.

“La brecha entre ambos es enorme. Para hacer un paralelismo, es como si la economía se hubiera convertido en una locomotora, pero no lograra enganchar los vagones”, ilustra.

Y la consecuencia es una paradoja: la economía crece, pero genera poco empleo. La tasa del desempleo es 9,5%, pero alcanza al 21,9% del quintil más pobre.

Se suman dos elementos: un gran déficit fiscal (la diferencia negativa entre los ingresos y los egresos públicos) y el creciente endeudamiento público.

Terminó el año con un déficit del 6,2% del Pib, la cifra más alta en 35 años. Y la deuda del sector público equivale al 62% del Producto Interior Bruto, mientras que la recaudación impositiva es cuatro veces menor: el 13,5%.

Ante este panorama, Hidalgo cree que la solución pasa por reducir el gasto. “De la misma manera en que en los 50 logró tres cosas que parecían imposibles”, opina Vargas Cullell, “Costa Rica tiene ahora que buscar una solución que hoy por hoy parece improbable”.

“El año más violento
de la historia”

Hay otro tema por el que los ticos ven amenazada su tranquilidad.

A pesar de no ser comparable con El Salvador y Honduras -que cerraron 2017 con tasas de 60 y 42,8 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, respectivamente- Costa Rica está dejando de ser el paraíso de la seguridad.

Los registros llevan cinco años indicando una constante tendencia al alza de los homicidios y el último fue calificado como “el más violento de la historia”.

El año pasado se cerró con 603 homicidios -una tasa de 12,1 por cada 100.000 habitantes-, con un 48% debido a “ajustes de cuentas” y otros 25% al narcotráfico, según el Organismo de Investigación Judicial (Oij).

Y ya en los primeros 22 días de 2018 se produjeron 36 asesinatos.

En una entrevista con BBC Mundo en 2016, el ministro de Seguridad, Gustavo Mata, reconocía que el narcotráfico es “el principal problema de seguridad del país”.

“Pero antes que nada, es un problema de la región”, subrayaba.

“Además de las decisiones estratégicas en cuanto al tráfico y la incautación de drogas, debería existir una mayor iniciativa para la incautación de capitales, curiosamente la menos empleada para combatir el crimen”, señala a BBC Mundo el sociólogo Carlos Sandoval, de la Universidad de Costa Rica.

Corrupción que
“salpica a todos”

A todo ello se suma otro elemento: la corrupción.

“Escándalos ha habido siempre, pero hay uno que recientemente marcó un antes y un después: el del cementazo”, le dice a BBC Mundo el periodista Fernando Sánchez Espinach, del diario La Nación.

Se refiere al caso del cemento chino que estalló a mediados de 2017 cuando se empezó a cuestionar el préstamo de US$31,5 millones al empresario constructor Juan Carlos Bolaños y su empresa Sinocem Costa Rica por parte del estatal Banco de Costa Rica (BCR)

La Junta Directiva del BCR fue suspendida y, señalado de ocultar pruebas del caso, el fiscal general Jorge Chavarría, terminó apartado de sus funciones.

Se está investigando un posible tráfico de influencias que salpicaría a representantes de todos los poderes y de diferentes partidos.

“Nuestra investigación está enfocada en establecer, en base a pruebas, la verdad sobre los hechos. De manera que el Ministerio Público no puede adelantar si el caso resultará en una acusación, una desestimación o un sobreseimiento”, le aclara a BBC Mundo la ahora fiscal general, Emilia Navas Aparicio.

Ante todo esto, ¿es entonces Costa Rica un país tan “pura vida”?

“Evidentemente tiene una faceta como tal”, reflexiona Vargas Cullell, “no tiene ejército, la gente vive relativamente en paz, está planteando alternativas innovadoras en ecología y tiene varias historias de éxito empresarial, pero eso sólo explica parte de la realidad, no su conjunto”.

“Hay dos Costa Ricas: el país del ‘pura vida’ pero también aquel que no lo es en absoluto. Un país del futuro y otro del pasado. ¿Es una fachada, un cuento? No, pero esa es sólo parte de la historia”.