Necrológicas
  • Alejandro Jorge Plastic Barría
  • Emilio Mendoza Silva

La paranoia provoca el desabastecimiento de fármacos contra el coronavirus

Por Agencias jueves 26 de marzo del 2020

Compartir esta noticia
Visitas

Es un medicamento “revolucionario”, dijo Donald Trump con su país ya sumido en la peor pandemia de este siglo. Se refería a dos fármacos genéricos contra la malaria que se están probando de forma experimental contra la Covid-19. A pesar de la seguridad que mostró el Presidente, aún no hay pruebas reales de que el tratamiento funcione en personas.

Unos pocos días después, EE.UU. sufre un desabastecimiento de cloroquina e hidroxicloroquina, los dos fármacos en cuestión, según acaba de alertar la Sociedad Estadounidense de Farmacéuticos Hospitalarios.

La paranoia desatada por el Presidente ha llegado a matar. Anteayer martes, un matrimonio de Arizona se intoxicó al consumir un producto para limpiar peceras que contiene cloroquina en un intento de inmunizarse contra el virus. El hombre murió y la mujer quedó en estado grave, pero se recuperó. Esta afirmó que los dos decidieron tomar ese producto tras escuchar las declaraciones del Presidente en televisión, según recoge The New York Times.

“No hay ninguna prueba de que estos dos fármacos sean revolucionarios, pero aun así muchos médicos han empezado a recetarlos y muchos pacientes se han lanzado a acapararlo”, alerta Michael Lockshin, reumatólogo del Hospital Especial de Cirugía de Nueva York, en un comunicado publicado por su hospital. El médico explica que sólo hay dos estudios que apuntan a que estos compuestos pueden funcionar en enfermos de Covid, uno en China y otro en Francia, ambos con muy pocos pacientes y con tantas limitaciones que no permiten sacar conclusiones. “Estos resultados han sido exagerados por algunos medios y promocionados por líderes políticos”, alerta Lockshin.

La cloroquina y su derivado hidroxicloroquina son dos fármacos genéricos que durante años se han usado para tratar la malaria. Aparte de combatir el parásito que provoca esta enfermedad, estas drogas también tienen efectos moduladores del sistema inmune, por lo que también los toman decenas de miles de personas que sufren enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide y el lupus. El desabastecimiento de estos fármacos amenaza con dejar sin tratamiento a estos pacientes que necesitan tomarlo de forma continuada, pues sus enfermedades son crónicas.

El pasado febrero, mientras la ciudad china de Wuhan sufría los peores días de la epidemia, científicos del laboratorio estatal de virología de esa ciudad publicaron un estudio que advertía de que la cloroquina impide la replicación del nuevo coronavirus Sars-CoV-2 en cultivos celulares.

Los científicos detallaban que la cloroquina aumenta el pH de un compartimento en la parte exterior de las células humanas y que esto impide que el coronavirus inyecte en ellas su material genético para secuestrar su maquinaria y comenzar a hacer copias de sí mismo. Además el compuesto tiene un efecto antiinflamatorio al modular la respuesta inmune, lo que potencialmente podría aliviar la neumonía provocada por el coronavirus.

Aún no hay pruebas de que la cloroquina y la hidroxicloroquina funcionen en humanos con Covid-19, pero hay en marcha ensayos clínicos en muchos países afectados, incluida España, para averiguarlo. Hasta que haya resultados y dado que estos dos fármacos han sido extensamente probados en personas para otros usos, en España se ha aprobado su uso en hospitales con pacientes de Covid-19.

“La primera causa de que haya desabastecimiento es el acaparamiento de estos fármacos por parte de gente mal informada, igual que pudo suceder con el papel higiénico”, explica Cristina Avendaño, presidenta de la Sociedad Española de Farmacología Clínica.

En otra intervención previa, Trump habló de otra droga prometedora: el Remdesivir, un tratamiento experimental aún no aprobado que fue diseñado para combatir el ébola pero que no acabó de demostrar su efectividad. Hasta ahora había dos formas de que los médicos de cualquier país afectado pudiesen acceder a este fármaco para dárselo a sus pacientes con Covid: incluirles en uno de los ensayos clínicos que se están haciendo en varios países o dárselo como tratamiento compasivo si lo admiten las autoridades.

Pero la farmacéutica estadounidense Gilead que fabrica el fármaco anunció este domingo que está “desbordada con solicitudes” para uso compasivo y que ante la falta de dosis suficientes ha suspendido esta vía para acceder al fármaco, excepto para mujeres embarazadas y personas de menos de 18 años.