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Las personas felices son más fáciles de engañar en internet

Por Agencias miércoles 30 de octubre del 2019
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El omnipresente phishing y los engaños en páginas web clonadas tienen como objetivo conseguir los datos de los usuarios, suplantar su identidad y acceder a información tan sensible como las cuentas bancarias.

Los cibercriminales engañan a la víctima para que introduzca sus credenciales de inicio de sesión en un formulario fraudulento, al que el usuario ha accedido al clicar en un enlace enviado a través de correo electrónico, redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea.

Nadie está a salvo del phishing, pero hay ciertos aspectos personales que hacen que unas personas caigan en la trampa con más facilidad que otras. Algunos de ellos son el estado de ánimo, la motivación y las hormonas, pero también la inteligencia emocional y la personalidad de la víctima influyen en la probabilidad de que se crea el engaño.

Estado de ánimo

Quienes están felices y no estresados tienen más probabilidad de caer en enlaces maliciosos: la serotonina y la dopamina, hormonas asociadas a los sentimientos positivos, pueden conducir a comportamientos más arriesgados. Sin embargo, el cortisol, la hormona asociada al estrés, aumenta la vigilancia y hace que sea más fácil detectar un engaño. Existen multitud de investigaciones que reflejan esta relación entre el estado de ánimo y la impulsividad o la probabilidad de correr más riesgos.

Los médicos aconsejan a los pacientes con depresión que eviten tomar decisiones críticas porque su capacidad para hacerlo puede verse afectada por su estado de ánimo patológico.

Para proporcionar apoyo empírico a esta práctica, los investigadores de un estudio quisieron comprobar si existían diferencias significativas entre la impulsividad o la tolerancia al riesgo en personas con distintos estados de ánimo. Encontraron que los individuos con depresión fueron más conservadores al asumir riesgos que aquellos que estaban en un estado de ánimo neutral o feliz. Otra investigación, más centrada en la toma de decisiones sobre inversión, también encontró que estar feliz estaba asociado a ser menos precavido.

Se estableció que llas hormonas asociadas a los estados de ánimo positivos hacen a las personas más descuidadas y, por tanto, menos propensas a comprobar si el destinatario de los correos es fiable o si la Url a la que hemos accedido para poner nuestros datos bancarios es auténtica. “El phishing tiene tanto éxito porque se aprovecha de la forma en que el cerebro toma decisiones”, se lee en un estudio realizado por Daniela Oliveira, profesora de ciberseguridad de la Universidad de Florida, en colaboración con Google. “La concienciación de los usuarios es clave para detectar cuándo están intentando engañarlos”

Concienciación

Este efecto se puede contrarrestar aumentando la concienciación. Todavía no somos conscientes de que el phishing es una amenaza habitual que llega hasta nuestros buzones de correo buscando que hagamos clic en enlaces malignos. Y, si no somos conscientes de que hay un peligro cibernético cerca, lo más probable es que no prestemos atención para detectarlo. De hecho, el 45% de los usuarios de Internet ni siquiera sabe lo que es el phishing, según el mismo estudio. También señala que Gmail bloquea cada día 100 millones de correos electrónicos que buscan quedarse con las credenciales de los usuarios. Y que, además, no son aleatorios: los autores eligen a las víctimas potenciales conscientemente.

Persuasión

Recibir un correo con mensajes como “Te han hecho un reembolso en Amazon” o “Hay un problema con tu cuenta bancaria” de direcciones casi idénticas a las oficiales son algunos de los trucos que utilizan los ciberdelincuentes para convencerte de que cliques. Esos mensajes muestran la identidad de una empresa reconocida y en la que los usuarios suelen confiar. Precisamente la autoridad es una de las armas más comunes y efectivas del phishing. “¿De verdad quieres ignorar ese correo urgente de tu jefe?”, ejemplifica Oliveira.

Los ciberdelincuentes se esconden en la autoridad del remitente para que los mensajes parezcan más fiables. Las personas le dan  más credibilidad a alguien que ocupa una posición de autoridad que a una de un rango más bajo, porque el cerebro asocia una posición alta con una persona fiable y responsable. En psicología, este sesgo se conoce como efecto halo y sucede cuando cogemos una cualidad destacada de una persona y asumimos que también tiene otras que no están necesariamente relacionadas. Como cuando hay quienes piensan que la gente guapa también es simpática.