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77% de las mujeres lesbianas y bisexuales ha sido discriminada

Por La Prensa Austral viernes 20 de diciembre del 2019

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Y el 47% se dañó a sí misma producto de la lesbofobia

El 67% oculta siempre o veces su orientación sexual por temor a ser agredida. El 4% fue violada y el 12% intentó suicidarse a raíz de la presión social.  Del quienes se infligieron algún tipo de daño, el 45% lo hizo antes de los 14 años. Así lo arrojó la encuesta Visibles,  las más representativa de su tipo al ser aplicada a más de dos mil mujeres

La realidad de las mujeres lesbianas, bisexuales o pansexuales (LBP) en Chile fue reflejada en una encuesta aplicada por el Movimiento de Integración y Liberación (Movilh) a 2.146 mujeres, el sondeo más grande sobre la temática efectuado en el país.

La “Encuesta Visibles, mujeres lesbianas y bisexuales en Chile” fue dada  a conocer en el marco del Día Nacional contra el Femicidio “como una manera de llamar la atención sobre la vulnerabilidad que a diario enfrentamos solo por amar o desear a alguien del mismo sexo”, señaló la vocera del Movilh, Daniela Andrade.

Precisó que el sondeo se aplicó de manera electrónica, previa aportación del rut de cada encuestada “lo cual da mayor rigurosidad y representatividad a esta radiografía. Valoramos la confianza depositada por cada una de las mujeres que contestó este sondeo”.

El estudio entrega una caracterización general sobre la realidad de las mujeres LBP, como son su estado civil, nivel de estudios, credos, etc; aborda el proceso de autoconocimiento y auto-aceptación de la orientación sexual;  la salida o no del armario; las relaciones con sus familiares, parejas, compañeros de trabajo o estudio;  la lesboparentalidad,  las primeras relaciones eróticas y sexuales y los métodos de prevención de ITS; el consumo de drogas; la violencia entre parejas; la discriminación social y estatal y sus formas de expresión, así como las barreras en el acceso igualitario a la salud.

“Esta radiografía esperamos que sea útil para la implementación de políticas públicas y leyes contra la lesbofobia y la bifobia, así como para perfeccionar iniciativas ya existentes”, redondeó Andrade

Resumen de algunos datos

En el campo del proceso de auto-aceptación y vivencias la mayoría  del 65% de las mujeres supo que sentía atracción por personas de su mismo sexo antes de los 14 años, mientras el 62% asumió su orientación sexual antes de los 19 años.

El 69% le contó por primera vez a alguien sobre su orientación sexual antes de los 19 años y, en igual período, el 51% se atrevió a expresar por primera vez en público su afecto hacia otra mujer.

El 74% besó por primera vez a una persona de su mismo sexo antes de los 19 años, mientras en igual período el 54% tuvo su primera pareja y el 48% su primera relación sexual con una mujer.

En el terreno de la discriminación, el 77% señala que al menos una vez en su vida sufrió este tipo de actos, mientras el 42% los experimentó en el último año. Los abusos incluyeron burlas e insultos, reportados por el 54%, hasta la violación, que ha afectado al 4% de las mujeres lesbianas o bisexuales. Sin embargo solo el 4% se atrevió  a denunciar.

El impacto de la discriminación por orientación derivó en que el 47% de las mujeres se auto-infligiera al menos una vez en su vida algún tipo de daño. De éstas, el 12% reportó intento de suicidio; el 26%,  daño físico (golpes, cortes); el 16% ,consumo excesivo de sustancias (alcohol, tabaco, drogas) y el 10% trastornos alimenticios (bulimia, anorexia). El 45% se infligió daño antes de los 14 años.

Además, el 67% oculta “siempre” (30%) o “a veces” (37%) su orientación sexual frente a personas que recién conoce; el 70% evita expresar su afecto en público por temor a ser agredida, amenazada o acosada, y el 76% deja de visitar “siempre o a veces” algunos lugares por la misma razón

Todos los resultados de la encuesta

Caracterización general

La encuesta  fue aplicada a mujeres de entre 11 y 59 años,  habitantes de  todas las regiones del país  y pertenecientes a todos los estratos socioeconómicos, siendo el 96% chilenas, el 2% venezolanas, el 1% peruanas y el 1% de otras nacionalidades.

Del total de encuestadas, el  58% se declara lesbiana, el 33% bisexual, el 7% pansexual y el 2% se ubica en otras categorías. Además, el 94% se identifica con el sexo femenino y el 5% reporta ser “no binaria”, mientras un 1% se ubica en “otras categorías”.

El 39% es solo estudiante, seguidas por las trabajadoras dependientes (31%), por las trabajadoras independientes (11%), por quienes estudian y trabajan al mismo tiempo (10%), por las cesantes (6%) y por quienes no reportan actividades (2%) o no responden (1%)

El 42% se declara soltera y el 1% divorciada, mientras el 57% reporta algún tipo relación, divididas en quienes pololean (36%), conviven (15%), son convivientes civiles (5%) o están casadas (1%)

El 23% tiene educación universitaria incompleta, seguida por  la universitaria completa (20%), media completa (15%), técnica completa (13%), media incompleta (12%), técnica incompleta (6%), post grado (6%), básica completa (4%) y básica incompleta (1%).

El 45% se declara atea o agnóstica, el 25% católica, el 4% evangélica, el 2% budista y el 24% dice tener o practicar otros credos o religiones. Además, el 75% indica no sentirse parte de ningún pueblo originario, mientras un 14% sostiene que sí integra uno y el 11% señala no saberlo.

El 28% vive con su padre y madre; el 25% con otros familiares; el 22% solo con su madre; el 21% con su pareja; el 7% sola; el 4% con amigos/as, el 3% solo con su padre y el 6% con “otros”.

Orientación sexual y proceso de autoconocimiento     

La mayoría del 65% supo que sentía atracción por personas de su mismo sexo antes de los 14 años. Este porcentaje se divide en un 7% antes de los 5 años; un 24% entre los 6 y 10 años; y un 34% entre los 11 y 14 años.  En tanto, entre los 15 y 19 años,  el 24% tomó conciencia de ello.  Entre los 20 y 24 años la cifra disminuye al 8%; entre los 25 y 29 años al 2% y al 1% entre los 30 y 39 años.

Sentir atracción por mujeres es posterior al hecho de asumir la orientación sexual. Así es como el 42% lo asumió entre los 15 y 19 años; seguida por los rangos de 20 a 24 años (21%), de 11 a 14 años (20%), de 25 a 29 años (8%), de 40 a 49 años (4%), de 30 a 39 años (3%), de 6 a 10 años (1%) y menos de 5 años (1%).

La necesidad de contar a un tercero la orientación sexual es casi simultánea al hecho de asumirse, así como a la valentía de expresar por primera vez en público cariño hacia otra mujer.

En efecto, en el 46% de los casos las mujeres contaron por primera vez a alguien su orientación sexual cuando tenían entre 15 y 19 años, seguida por los rangos de 11 a 14 años (23%), de 20 a 24 años (19%), de 25 a 29 años (7%), de 30 a 39 años (3%), de 40 a 49 años (1%) y de 6 a 10 años (1%).

Además, el 41% mostró su afecto en público hacia otra mujer entre los 15 y 19 años, seguido por los 20 a 24 años (23%), por los 11 a 14 años (11%), por los 25  a 29 años (10%), por los 30 a 39 años (5%), por los 40 a 41 años (1%), por los 6 a 10 años (1%) y menos de 5 años (1%). En tanto el 7% declara no haber tenido experiencias de ese tipo con mujeres.

Muy en relación con lo anterior, el 74% besó por primera vez en la boca a una mujer antes de los 19 años. De estas, el 40% lo hizo entre 15 y 19 años; el 23% entre los 11 y 14 años, el 10% entre los 6 y 10 años y el 1% con menos de 5 años.  En tanto, el 14% besó por primera vez a alguien de su mismo sexo entre los 20 y 24 años; el 4% entre los 25 a 29 años; el 2% entre los 30 y 39 años y el 1% entre los 40 a 49 años, mientras el 5% señala que nunca ha besado a otra mujer.

Orientación sexual y relaciones sociales

La mayoría, el 77% declara haber contado con el respaldo de uno o más familiares luego de conocerse su orientación sexual. El 41% dice que solo “algunos familiares me apoyan”,  y el 36% comenta que “todos” sus parientes la respaldan. En tanto, el 16% no le ha contado a algún familiar su orientación sexual, mientras el 3% no dispone del apoyo de ningún pariente.

Con todo, el 55% dice que “a veces” su orientación sexual ha afectado negativamente su relación con uno o más familiares, mientras que el 8% señala que ello ocurre “siempre”. Solo el 37% no reporta algún tipo de problemas con familiares en razón de su orientación sexual.

El 63% dice que todas las personas que no son familiares suyos y con las cuales tienen algún tipo de cercanía apoyan su orientación sexual. El 33% señala que solo “algunas personas” apoyan, mientras que el 4% dice que nadie sabe sobre su orientación sexual.

El 67% oculta “siempre” (30%) o “a veces” (37%) su orientación sexual frente a personas que recién conoce, mientras que un 33% lo comenta sin problemas.

El 52% considera que siempre (19%) o a veces (33%) puede expresar sin problemas su orientación sexual en su trabajo. El 16% nunca puede hacerlo, mientras que el 32% no trabaja.

En relación a los/as amigos/as el 77% dice que “nunca” ha tenido algún problema motivado por su orientación sexual, mientras que el 23% los ha tenido “a veces”.

En consecuencia, la mayoría (70%) identifica a sus amigos/as como sus mejores redes de apoyo para enfrentar la discriminación por orientación sexual, seguido por la pareja (47%), la madre (31%), “otros familiares” (24%), compañeros/as de estudio (18%), el padre (15%), organizaciones LGBTIQ+ (15%), compañeros/as de trabajo (8%), “otros” (5%). En tanto, el 6% dice no contar con redes de apoyo.

Relaciones amorosas y de pareja

El 56% tuvo su primera pareja del mismo sexo antes de los 19 años. De estas, el 43% tuvo su primera pareja entre los 15 y 19 años,  el 14% entre los 11 y 14 años y el 1%  cuando tenía menos de 10 años.  El 21% tuvo su primera pareja entre los 20 y 24 años, el 7% entre los 25 y 29 años, el 3% entre los 30 y 39 años y el 1% entre los 40 y 49 años. El 10% señala que nunca ha tenido pareja.

El 44% de las mujeres tuvo su primera relación sexual con alguien de su mismo sexo e igual porcentaje con un hombre. El 12%, en tanto, indica que jamás ha tenido relaciones sexuales.

El 44% tuvo su primera relación sexual con una mujer entre los 15 y 19 años; el 22% entre los 20 a 24 años; el 7% entre los 25 y 29 años; el 4% antes de los 14 años; el 3% entre los 30 y 39 años y el 1% entre los 40 y 49 años. El 19%, en tanto, no ha experimentado relaciones sexuales con mujeres.

En la actualidad, el 40% de las  encuestas dice no tener pareja; mientras el 53% tiene una relación con una mujer; el 6% con un hombre y el 1% con un hombre trans.

El 53% dice que  a lo largo de su vida ha tenido entre 2 y 4 parejas; el 21% solo una; el 12% de 5 a 7 parejas; el 2% de 8 a 10 parejas y el 2% más de 10. En tanto, el 10% señala que nunca ha tenido una pareja del mismo sexo.

Mientras el 19% dice que nunca he tenido relaciones sexuales con mujeres, igual número solo las ha experimentado con una persona a lo largo de su vida. El 37% ha tenido relaciones con  2 a 4 mujeres; el 14% con  5 a 7 mujeres; el 6% con más de 10 mujeres y el 5% con 8 a 10 mujeres.

El 41%, en tanto, jamás ha tenido relaciones sexuales con un hombre; el 24% con 2 a 4 hombres; el 18% con uno solo; el 8% con 5 a 7 hombres, el 5% con más de 10 hombres y el 4% con 8 a 10 hombres.

Expresión de la orientación sexual, temor y percepción del rechazo

El 7% de las mujeres siente culpas por su orientación sexual, mientras que un 11% no sabe si las tiene. En tanto, 82% no siente culpas. Con todo, para el 93% es normal que le gusten otras mujeres y al 6% le es indiferente, mientras un 1% da otras respuestas.

El 48% pensó al menos una vez en su vida que era posible modificar su orientación sexual para que dejaran de gustarle las mujeres. De éstas, el 34% lo pensó de manera constante y el 14 solo “a veces”. La mayoría, el 52% jamás pensó ello.

Como consecuencia, el 9% llegó incluso a consultar a un profesional de la salud (psiquiatría, ginecólogía o psicólogía) con la esperanza de que podía modificar su orientación sexual, versus un 91% que nunca dio ese paso.

Lo anterior podría estar influenciado por el hecho de que al 59% al menos una persona la “aconsejó” a lo largo de su vida para que le dejaran de gustar las mujeres, versus el 41% que nunca recibió tales recomendaciones.

El 22% reporta que quien le recomendó que le dejaran de gustar las mujeres fue su madre; seguida de “amigos/as heterosexuales” (22%), otros familiares (18%), “la madre y el padre” (11%), profesor/a o directivo (10%), compañeros/as de estudio o trabajo (8%), hermanos/as (7%) y padre (6%).

Más aún, el 35% de las mujeres dice que al menos un familiar le aconsejó consultara un/a psiquiátra o un/a psicólogo/a para cambiar su orientación sexual.

El 70% de las mujeres evita expresar “siempre” (31%) o a “veces (39%) su afecto en público por temor a ser agredida, amenazada o acosada. El 30% no lo evita y de éstas el 12% reconoce que antes lo hacía, pero ya no.

Además, el 76% evita siempre (22%) o a veces (54%) algunos lugares por el temor a ser agredida, amenazada o acosada. Solo el 24%  no tiene tales miedos.

El lugar donde más se evita expresar o revelar la orientación sexual por temor a agresiones es el “transporte público” (47%), seguido por “parques, plazas o calles” (45%), servicios públicos (33%), familia (28%), espacio laboral (25%), lugar de entretenimiento (18%) y  lugar de estudios (11%).  El 11% dice que lo evita en todos los lugares, mientras que el 15% en ninguno.

En consecuencia, las encuestadas indican que la principal razón por la cual “a veces” o “siempre” no viven de manera libre su orientación sexual es el “temor a ser agredida, acosada o violada” (68%), seguido por el “miedo al rechazo familiar” (34%), el “miedo al maltrato laboral” (25%), el “temor a malos tratos en el lugar de estudios” (12%) y el “miedo al desprecio de los/as amigos/as (5%). Solo el 15% indica que nada le impide vivir libremente su orientación sexual.

Pese al temor, el 60% señala que las personas reaccionan con aceptación al saber sobre su orientación sexual, mientras el 20% se encuentra con indiferencia  y el 3% con rechazo. El 12% reporta otro tipo de  reacciones, que en todo caso no implican rechazo, mientras el 5% indica que nadie sabe sobre su orientación sexual.

Casos y denuncias por discriminación

El 77% señala que al menos una vez en su vida sufrió actos de discriminación motivados por su orientación sexual, mientras el 23% nunca los experimentó.

Un preocupante 42% dice que ha sido discriminada en el último año. De éstas, el 27% fue discriminada “algunas veces”, el 13% “solo una vez” y el 2% “frecuentemente”. En tanto, el 58% no ha sido discriminada en el último año.

Las más repetidas formas de discriminación sufridas alguna vez en la vida en razón de al orientación sexual son las burlas e insultos (54%), seguido por la violencia psicológica (37%), el acoso callejero (29%),  las amenazas (12%), el acoso sexual (11%), la violencia intrafamiliar (11%), los obstáculos para conseguir algo (11%) la violencia física (9%) y la violación (4%).

Los principales responsables de la discriminación han sido “desconocidos/as” (49%) para las víctimas, seguidos por familiares (33%), compañeros/as de estudios (19%), docentes (12%), compañeros/as de trabajo (10%), amigos/as (10%), profesionales de la salud (8%), funcionarios/as públicos (7%), fuerzas armadas, de orden o seguridad (6%),  funcionarios/as privados (6%) y “otros” (8%).

En el 56% de los casos los responsables de la discriminación actuaron solos y en un 30% “en grupo”, lo cual evidencia especial vulnerabilidad.

Pese a todo, solo el 4% denunció la última discriminación que vivió.  Las principales razones de este bajo porcentaje son: “pienso que denunciar no cambiaría nada” (29%), “lo resolví sola” (29%), “no sé donde denunciar, ni como hacerlo” (13%), “temor a represalias” (12%), “no quise revelar mi orientación sexual (10%) y “no tuve tiempo” (6%).

El impacto de la discriminación por orientación sexual derivó en que el 47% de las mujeres se auto-infligiera al menos una vez en su vida algún tipo de daño. De éstas, el 12% reportó intento de suicidio; el 26%, daño físico (golpes, cortes); el 16% , consumo excesivo de sustancias (alcohol, tabaco, drogas) y el 10% trastornos alimenticios (bulimia, anorexia)

El 8% de las mujeres se infligió daño por primera entre los 6 y 10 años; el 37% entre los 11 y 14 años; el 41% entre los 15 y 19 años; el 7% entre los 20 y 24 años y el 7% entre los 25 y 29 años.

Salud,  derechos y prevención

En el terreno de la Salud, el 64% de las encuestadas tiene Fonasa, el 26%, Isapres; el 2% Prais y el 2% usa la previsión de las Fuerzas Armadas. El 6% no tiene previsión.

El 56% está inscrita en algún centro médico público, el 33% en uno privado, el 2% en uno perteneciente a las FFAA, mientras el 9% no está en ninguno.

En sus visitas al médico, el 47% de las mujeres jamás ha dialogado sobre su orientación sexual. En tanto, un 26% considera que al hablar del tema “nunca” el personal de salud “mostró genuino interés en resolver mis necesidades como lesbiana o bisexual”, un 20% señaló que “a veces” ocurrió ello y solo un 7% indicó que “siempre” pasó.

El 73% ha ido al menos una vez en su vida al ginecólogo y el 27% nunca ha asistido. De quienes nunca han ido al ginecólogo, el 74% da por razón que “nos les tengo confianza”; el 59% porque “no lo considero  necesario”, el 25% porque “he tenido malas experiencias en los servicios de salud”, el 7,4% porque cree que “las mujeres lesbianas o bisexuales no tienen riesgo de embarazo” y el 3.7% porque “no tienen riesgo de adquirir ITS”.

El 63% de las mujeres dice que no fue consultada  sobre su orientación sexual en su asistencia ginecológica, mientras al 37% sí le preguntaron.

En relación a los exámenes ginecológicos,  el 31% de las mujeres señala que nunca se ha practicado alguno. Entre quienes si se han efectuado uno, el 38% no fue consultada sobre su orientación sexual, mientras al 17% sí le hicieron esa pregunta. En el 8% de los casos, fue la propia paciente quien relató que no había tenido relaciones sexuales con penetración y pese a ello en el 3% de las ocasiones el/la profesional no usó el espéculo virginal.

Solo un 44% dice manejar correctamente el método de auto-examen de mamas, mientras un 31% lo conoce “más o menos” y un 25% no sabe nada sobre este punto.

En consecuencia, apenas un 31% practica de manera regular el auto-examen de mamas, versus un 69% que no se lo practica o no se lo hace regularmente.

En el último año solo el 33% de las mujeres se efectuó la prueba de Papanicolau versus un 67% que no se la practicó.

El 64% dice conocer las barreras de protección que son necesarias para  mantener relaciones sexuales con mujeres, mientras un 36% no sabe cuáles son.  Sin embargo, el 66% dice que “nunca” usa métodos de protección de ITS, mientras un 21% las utiliza a “veces”. Solo un 13% dice usarlas “siempre”.

El 50% dice conocer lugares donde comprar barreras de protección de ITS e igual porcentaje no sabe donde. Muy en sintonía, el 67% dice no conocer centros médicos u organizaciones donde entreguen gratuitamente barreras.

El 89% señala que nunca ha tenido una ITS. De quienes han tenido el 90% siguió las indicaciones médicas para curarse, un 10% las consideró “más o menos” y un 10% no les prestó atención.

El 87% señala que “no existe información suficiente sobre métodos de prevención de ITS para mujeres que tienen sexo con mujeres”. Un 8% cree que existe “algo” de información. Solo un 5% piensa que existe información suficiente.

Como consecuencia de todo lo expuesto, el 54% cree que el personal médico no está capacitado para atender a personas LGBTIQ+, mientras el 39% no lo sabe y solo el 7% piensa que sí.

Además,  44% cree que el programa de Fonasa sobre fertilización asistida discrimina a las mujeres lesbianas o bisexuales, el 54% no lo sabe y el 2% indica que no hay exclusión.

En otro ángulo de la salud, el 79% de las mujeres dice que al menos una vez en su vida consumió tabaco, seguida por la marihuana (73%), los tranquilizantes sin receta (19%), la cocaína (15%), el éxtasis (10%), los estimulantes sin receta (10%), la pasta base (2%) y otras sustancias (12%).

En el último mes, en cambio, el 34% no ingirió ningún tipo de droga, mientras el 48% consumió tabaco; el 38%, marihuana; el 5% , tranquilizantes sin receta; el 3%, éxtasis; el 2%,  cocaína; el 1%, estimulantes sin receta y el 5% otro tipo de sustancias.

Lesboparentalidad

Del total de encuestadas, el 35% señala que quiere ser madre, mientras el 29% indica que “tal vez”. El 20% lo descarta y el 4% no lo ha pensado. El 88% de las mujeres declara no tener hijos/as.

El 8% tiene solo un/a hijo/a; el 3%, dos y el 1%, tres.  De éstas, el 75% el hijo fue concebido mediante relaciones heterosexuales previas, el 8,3% mediante donante anónimo, el 8,3% a través de un donante conocido y el 8,3% a través de fertilización asistida.

El 48% indica que si le gustaría adoptar un niño y el 32% tal vez. Al 13% no le interesa y el 7% no lo ha pensado.

El 58% dice conocer programas de fertilización asistida y el 42% no. Pese a ello, solo 15% conoce centros privados de salud donde practican sin obstáculos fertilización asistida a parejas de mujeres. El 44% sabe que existen, pero no sabe donde encontrarlos y el 41% no maneja información sobre la materia.

El 36% indica que si sometería a un método de fertilización asistida y el 31%  “tal vez” lo haría”. El 33%, en cambio, no se sometería a esos procedimientos. Con todo, solo el 3% se ha sometido al menos una vez a un método de fertilización asistida.

Del total mujeres que tienen hijos,  al 17% le han impedido verlos al menos una vez en su vida en razón de su orientación sexual. El 83% no ha pasado por ese problema.

Del mismo grupo, el 84% dice que ser madre no le ha provocado ningún problema para tener una pareja del mismo sexo, versus el 16% que sí reporta dificultades.

Violencia entre parejas del mismo sexo

El 88% de las mujeres indica que “nunca” su pareja la amenazó “con revelar mi orientación sexual sino hacía lo que ella decía”, el 9% “solo una vez” y el 3% “algunas veces”.

El 52% sostiene que “jamás” alguna pareja suya la insultó con groserías o lenguaje ofensivo. El 17% dice que ello ocurrió “solo una vez” y el 27%, “a veces”, el 3% “casi siempre” y el 1% “siempre”.

El 69% afirma que “nunca” una pareja suya la humilló frente a terceros. El 12% dice que “solo una vez”, el 16% que “a veces”, el 2% “casi siempre” y el 1% “siempre”

El 69% constata que “jamás” una pareja suya intentó controlar su forma de vestir. El 14% indica que ello ocurrió “a veces”, el 13% “solo una vez”,  el 3% “casi siempre” y el 1% “siempre”

El 54% indica que “nunca” alguna pareja suya del mismo sexo le impidió juntarse con otras personas. El 24% dice que eso sucedió “a veces”, el 12% “solo una vez”, el 7% “casi siempre” y el 3% “siempre”.

El 64% dice que “nunca” una pareja le impidió ir a una fiesta o actividad recreativa.  El 20% “a veces”, el 10% “solo una vez”;  el 4% “casi siempre” y el 2% “siempre”.

El 52% sostiene que “nunca” una pareja le revisó su celular como “forma de control”. El 22% sostiene que eso pasó “a veces”; el 15% “solo una vez”, el 7% “casi siempre” y el 4% “siempre”.

El 87% señala que nunca una pareja controló sus ingresos y/o le sugirió que dejara de trabajar.  El 7% reporta que eso pasó “a veces”, el 4% “solo una vez”, el 1% “casi siempre” y el 1% “siempre”.

El 75% reporta que “nunca” una pareja intentó agredirse ella misma u a otra persona o mascota importantes en sus vidas.  El 11% dice que ello “ocurrió a veces”, y el 11% que solo pasó “una vez”, mientras el 2% dice que sucedió “casi siempre” y el 1% “siempre”.

El 61% indica que “nunca” una pareja la “empujó”. El 20% indica que “solo una vez”, el 17% “a veces”, el 1% “casi siempre” y el 1% “siempre”.

El 77% afirma que “nunca” una pareja la abofeteó o le tiró el cabello. Al 12% le pasó “solo una vez”, al 9% “a veces”, al 1% “casi siempre” y al 1% “siempre”.

El 85% dice que “nunca” una pareja la golpeó con puños o patadas, mientras el 8% le pasó “solo una vez”, al 5% “a veces”, al 1% “casi siempre” y al 1% “siempre”.

El 95% señala que nunca una pareja la amenazó con algún arma, el 3% “solo una vez” y el 2% “a veces”.

El 90% sostiene que “nunca” pareja la forzó a tener relaciones sexuales. El 6% “solo una vez”, el 3% “a veces” y el 1% “casi siempre”.

El 43% afirma que “nunca” denunció algún tipo de violencia que vivió en manos de alguna pareja y solo el 4% la reportó. El 53% dice que nunca ha sido violentada por una pareja.

El 51% dice que no denunció la violencia que vivió con alguna pareja porque “lo resolví sola”, el 12% porque “no cambiaría nada al denunciar”, el 7% por “temor a represalias”, el 5% porque no quiso revelar su orientación sexual, el 2% porque no tuvo tiempo, el 2% porque no supo dónde, ni cómo y el 21% por otras razones.