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Bruxismo, una señal de alerta para el 20% de la población

Por La Prensa Austral viernes 26 de mayo del 2017

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El área laboral puede ser un factor estresor importante, pero la observación clínica en personas con bruxismo deja en evidencia las múltiples causas emocionales que pueden estar influyendo en esta condición

Muchas personas despiertan cada mañana y sin razón aparente, con dolores de cabeza, contracturas musculares en la parte alta de la espalda, dolor en la zona de la mandíbula, cuello, oídos e hipersensibilidad dental. Muchas concurren al neurólogo u otro especialista que pueda explicar el origen de estos malestares. Sin embargo, la respuesta no se encuentra allí, sino con un profesional odontólogo.

Muy probablemente la causa de esta sintomatología sea el bruxismo, definido como el hábito involuntario –y muchas veces no percibido por la persona– de rechinar o apretar los dientes, sin que esto tenga un propósito funcional. Esta condición afecta entre un 10% a un 20% de la población y se encuentra directamente relacionada al nivel de estrés. En este sentido, si bien la situación emocional de la persona no es necesariamente el origen del bruxismo, se ha comprobado que juega un rol altamente significativo en la aparición, curso y nivel de gravedad de esta parafunción.

El área laboral puede ser un factor estresor importante, pero la observación clínica en personas con bruxismo deja en evidencia las múltiples causas emocionales que pueden estar influyendo en esta condición.

Se ha observado que una persona que se encuentra con un cuadro de bruxismo puede no solo estar sobre exigido en su vida laboral, sino que tener alguna complicación personal en el área de pareja, familiar, económica o interpersonal, entre otras. Por ejemplo, en casos severos de bruxismo infanto-juvenil e infantil se han observado situaciones de bullying escolar e incluso, abuso sexual, explica la dra.

En ese escenario, se  vuelve una necesidad mayor la indagación en la situación de vida actual, considerando el bruxismo como un síntoma, o en otras palabras, una señal de nuestro organismo de que algo ocurre internamente y que necesita ser atendido. El rol del odontólogo tratante consiste en hacer un correcto diagnóstico abarcando todos los factores que intervienen en cada caso para realizar un tratamiento adecuado.

En algunos casos de mayor complejidad se vuelve necesario además la derivación a un profesional de salud mental para trabajar la problemática de forma interdisciplinaria. Lo anterior también puede aumentar su efectividad al ser complementado con terapias como el Reiki o las Flores de Bach, así como la práctica de Yoga o de otras disciplinas que el paciente considere tranquilizadoras.

Cabe destacar que un objetivo central del tratamiento del bruxismo consiste en que el paciente pueda desarrollar una suficiente capacidad de conciencia de su propio cuerpo, especialmente de la zona de la mandíbula, cuello y musculatura de la misma zona.

De esta forma, podrá identificar momentos de apriete y realizar un ejercicio para volver a una postura de descanso. Una mayor conciencia de sí mismo le permitirá tanto el manejo del bruxismo como la identificación de factores de estrés emocional para ser reconocidos y elaborados de manera adecuada según cada persona.