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  • José Arturo Sotomayor García

Cocaína: responsable de 1 de cada 3 infartados en menores de 55 años

Por La Prensa Austral jueves 18 de agosto del 2016

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Un tercio de los consumidores de cocaína terminará con un infarto, al miocardio, y el promedio de edad de infartados es de 38 años. Así lo señala el Dr. Nicolás Veas, cardiólogo intervencional del Programa Cardiovascular de la Clínica Universidad de Los Andes.

 

El especialista comenta que la cocaína produce un efecto vasoconstricción arterial. “Este efecto  aumenta de forma anormal la fuerza de contracción al corazón, se incrementan la presión arterial y la frecuencia cardiaca, lo que provoca una disminución del flujo de oxígeno dentro de las arterias coronarias. Estas últimas son como cañerías que rodean el corazón y llevan el oxígeno al músculo cardiaco para que funcione”, explica.

Argumenta que ocurren tres fenómenos para que se produzca un infarto en personas que consumen cocaína: vasoconstricción, generación de placas de ateromas en pacientes jóvenes (cúmulo de colesterol en la pared de una arteria) y coagulación intravascular (lo que produce una trombosis dentro de las coronarias).

“Lo mismo que sucede en el corazón con la disfunción endotelial y ateroesclerosis, puede ocurrir en el cerebro, por lo tanto, el consumidor también se arriesga a sufrir un infarto cerebral”, advierte el Dr. Dante Lindefjeld también Cardiólogo de Clínica Universidad de Los Andes.

Señala, además, que estas probabilidades se incrementan en quienes tienen predisposiciones como malformaciones congénitas o aneurismas cerebrales.

Lo anterior explica los motivos por los cuales la cocaína es la responsable del 37% de infartos en personas menores de 55 años, de acuerdo al reporte publicado en la Revista Chilena de Cardiología por los doctores –que también atienden en el Hospital Sótero del Río- Veas, Lindefjeld y colaboradores.

Según observaciones preliminares de un estudio colaborativo en curso, la coagulación de los pacientes que han sufrido algún tipo de infarto por consumo de cocaína tiene distinto comportamiento que repercute sobre la modalidad del tratamiento y el pronóstico futuro del paciente.

“El trabajo mide factores de coagulación e inflamatorios en aquellos pacientes que generan infarto con oclusión completa de la arteria, que son los infartos más graves. Para ello, tomamos una muestra del coágulo y evaluamos cuál es su conformación. Hemos visto en estudios experimentales que la coagulación y los tipos de factores que se activan, son distintos al resto de los pacientes que no son consumidores. Entre otras características, constatamos que son coágulos mucho más ‘chiclosos y más duros, por lo tanto, es más difícil deshacerlos para liberar la obstrucción de la arteria coronaria. Al tener otro comportamiento son más complejos de tratar”, subraya el Dr. Lindefjeld.

Esto último conlleva a la necesidad de buscar mejores mecanismos para tratar a los pacientes con infarto por causa de esta droga. “No necesariamente sirven los mismos protocolos que se utilizan habitualmente en los casos de infarto, como permeabilizar  la arteria y colocar una malla que se llama stent. Probablemente en este tipo de pacientes no sólo tendremos que modificar el manejo terapéutico sino incidir sobre la prevención y rehabilitación futura de este tipo de pacientes”, asevera el Dr. Veas.

 

Perfil del consumidor

De acuerdo a lo señalado por el Dr. Veas, el perfil de consumidores de cocaína corresponde a hombres jóvenes y de estratos sociales bajo y alto. Este último dato se explica porque los primeros tienen mayor nivel de exposición, mientras que los segundos cuentan con más ingresos para acceder a la droga.

El segmento etario de mayor consumo está en el tramo de 19 a 34 años. “Incluso hemos tenido pacientes de 15 años con infarto producto del consumo de cocaína”, cuenta.

El Dr. Lindefjeld añade que no todas las personas que consumen esta droga pueden terminar en infarto. Sin embargo, advierte que de existir un consumo prolongado, esa persona tendrá a los 35 años las arterias coronarias de un paciente octogenario (muy envejecidas) y alta probabilidad de padecer insuficiencia cardiaca.

Ambos profesionales insisten en que el tema más importante es la prevención y la posterior rehabilitación de los pacientes consumidores.